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Ciencia y tecnología en la Nueva España para niños

Enciclopedia para niños

La ciencia en la Nueva España, que fue el nombre de México durante la época colonial, se desarrolló para resolver los problemas y necesidades de la gente. En ese tiempo, América era muy diferente de Europa y tenía sus propios desafíos. Los estudiosos en la Nueva España tuvieron que trabajar lejos de los grandes centros de conocimiento del mundo. También se enfrentaron a las diferencias sociales y a las ideas antiguas de la época.

Al principio, los científicos de la Nueva España se basaron en los conocimientos de España. Con el tiempo, las ideas de Francia, Inglaterra y Alemania también influyeron mucho. Así, la región empezó a generar sus propias ideas y descubrimientos importantes.

Durante el virreinato, la Iglesia Católica, especialmente los jesuitas, se encargó de la educación. Los religiosos hicieron grandes aportaciones al conocimiento. Sin embargo, el avance científico a veces fue lento debido a que se aferraban a ideas antiguas, a que eran muy cerrados y a la censura.

La Real y Pontificia Universidad de México, fundada en 1551, fue muy importante. Jugó un papel central en el desarrollo científico y tecnológico de la Nueva España, siendo la institución educativa más destacada. El Real Seminario de Minería, creado en 1792, también fue clave. Allí se enseñaron materias modernas para resolver problemas técnicos.

Medicina en la Nueva España

Cuando llegaron las órdenes religiosas a América, fundaron asilos y hospitales para los nativos y los colonizadores. Los franciscanos fueron muy activos en esto. Un gran impulsor de los hospitales fue Fray Bernardino Álvarez. En 1569, él fundó el hospital de San Hipólito, que fue el primer centro de atención para personas con problemas mentales en la Colonia. También se le atribuyen otros hospitales importantes.

Al principio, solo había médicos que venían de España. La primera clase de medicina se estableció en 1536 en el colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Los misioneros aprovecharon los conocimientos médicos de los pueblos indígenas. En 1575, se creó la cátedra de Prima de Medicina en la Universidad, y el Dr. Juan de la Fuente fue el primer profesor. Más tarde, en 1620, se abrieron cátedras de anatomía y cirugía, y de método y práctica de la medicina. La primera disección de un cuerpo humano se hizo en 1646.

Un libro muy importante de farmacología fue el Herbario de la Cruz-Badiano. Lo escribió el indígena Martín de la Cruz y lo tradujo al latín Juan Badiano en 1552. Otras obras destacadas fueron Opera Medicinalis del Dr. Francisco Bravo (1570) y el Tratado Breve de Medicina del Dr. García Farfán.

Gracias a las reformas borbónicas, en 1768 el rey Carlos III de España ordenó crear la Real Escuela de Cirugía. Desde entonces, los cirujanos tuvieron el mismo reconocimiento que los médicos. Antes, la cirugía se consideraba una actividad menos importante.

Minería, Metalurgia y Geología

Pocos años después de la conquista, los españoles empezaron a explotar las minas que habían descubierto. Al principio, usaron los métodos de extracción de los indígenas, que consistían en pequeños hornos calentados con leña o carbón.

El gran crecimiento de la minería se debió al descubrimiento del método de amalgamación para extraer la plata. Este nuevo proceso fue introducido en la Nueva España en 1556 por Bartolomé de Medina. Este método era más eficiente y usaba menos combustible. Con el tiempo, se hicieron mejoras técnicas.

Archivo:Palacio de mineria
Palacio de Minería, sede del Real Seminario de Minería.

En el siglo XVII, aparecieron varios libros sobre minería. Destacan el Tratado muy útil y provechoso de metálica de Juan de Oñate y el Informe del nuevo beneficio de Luis Berrio de Montalvo.

En el siglo XVIII, la minería y la metalurgia no tuvieron grandes cambios en las técnicas. Se siguió usando la amalgamación. Aunque los métodos no evolucionaron, la cantidad de plata extraída aumentó mucho.

La fundación del Real Seminario de Minería en 1792 fue muy importante para la ciencia y la tecnología en México. Primero, porque se enseñaron materias necesarias para la metalurgia, como química, geología, mineralogía y topografía. Segundo, porque se introdujo formalmente el estudio de disciplinas modernas y abstractas en la educación superior, como el cálculo diferencial e integral, la geometría analítica, el álgebra, la hidrodinámica, la electricidad, la óptica y la astronomía. El seminario tuvo maestros destacados como Andrés Manuel del Río y Fausto de Elhuyar.

La geología avanzó gracias a las investigaciones en el Real Seminario de Minería. En 1779, Andrés Manuel del Río publicó Discurso sobre los volcanes. En 1801, descubrió el vanadio al analizar un mineral de plomo. Al principio dudó de su hallazgo, pero el elemento fue redescubierto en 1831 y llamado vanadio.

Astronomía, Navegación y Matemáticas

Archivo:Carlos de Sigüenza y Góngora
Carlos de Sigüenza y Góngora.

Los estudios de Cosmología (el estudio del universo) fueron muy importantes en la Nueva España, sobre todo para la navegación. Diego García de Palacio escribió el libro Instrucción Náutica para Navegar, muy usado por los marinos que viajaban de España a América. También fueron importantes obras como Itinerario de navegación de Juan Escalante de Mendoza.

Fray Diego Rodríguez comenzó sus estudios de astronomía y matemáticas en 1620. Fue tan bueno que en 1637 fue elegido para ocupar la primera Cátedra de Astrología y Matemática en la Universidad. Entre sus escritos matemáticos se encuentran tratados sobre ecuaciones y logaritmos. En astronomía, escribió sobre cómo calcular eclipses de Sol y Luna.

En el siglo XVIII, hubo una famosa discusión entre Carlos de Sigüenza y Góngora, profesor de matemáticas y astrología, y el jesuita Eusebio Francisco Kino. La discusión era sobre si los cometas traían mala suerte. Sigüenza y Góngora escribió Manifiesto filosófico contra los cometas, donde argumentaba que los cometas no causaban calamidades. El padre Kino intentó refutarlo. En respuesta, Sigüenza y Góngora escribió Libra astronómica y philosophica, citando a científicos como Copérnico, Galileo y Kepler. Esta obra fue una de las más grandes de la ciencia en la Nueva España y mostró el avance astronómico y matemático de la Colonia en el siglo XVII.

Otros matemáticos importantes en la Nueva España fueron Antonio de León y Gama, que también sabía de geografía y arqueología, y José Ignacio Bartolache, quien además era médico.

Química en la Nueva España

Al principio del virreinato, se aprovecharon los conocimientos indígenas sobre colorantes como el achiote. En el siglo XVIII, hubo mucho interés en aplicar la química a la vida diaria. La metalurgia y la farmacia fueron muy relevantes, ya que podían usar la química para mejorar la fabricación de productos como jabón, vidrio y pólvora, y para conservar alimentos.

Durante los siglos XVI y XVII, la química estuvo muy ligada a la alquimia (una práctica antigua que buscaba transformar metales en oro y encontrar el elixir de la vida). Muchas cuestiones de metalurgia y farmacia se estudiaron desde un punto de vista alquímico. A mediados del siglo XVIII, comenzaron a hacerse estudios modernos sobre las propiedades de las sustancias, lo que llevó a una "revolución química" a finales de ese siglo.

Física en la Nueva España

La física en la Nueva España avanzó más lento que en Europa. Los colegios jesuitas fueron los principales lugares donde se difundieron las nuevas teorías. Sin embargo, se tenía cuidado de no contradecir abiertamente las ideas religiosas. Por eso, científicos como Sigüenza y Góngora tuvieron que estudiar por su cuenta.

Los científicos jesuitas intentaron combinar la física moderna con las ideas de Aristóteles. Poco a poco, aceptaron el atomismo (la idea de que la materia está hecha de pequeñas partículas) y la ley de la gravitación universal. Se escribieron obras como Cursus Philosophicus de Francisco Javier Alegre.

En el siglo XVIII, el interés por los fenómenos físicos y su comprobación experimental se mostró en uno de los textos científicos más importantes: Elementa recentioris philosophiae, de Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos. Los aparatos inventados en Europa, como los telescopios, llegaron pronto a la Nueva España, aunque tardaron en popularizarse. La creación del Real Seminario de Minería en 1792 trajo consigo la formación de importantes laboratorios de física y química. La física que se estudiaba allí ya incluía los aspectos más modernos de la época.

Geografía y Cartografía

En 1521, Francisco de Garay dibujó el primer mapa del Golfo de México. En 1527, Diego de Rivero hizo un plano de gran parte del territorio de la Nueva España. La costa del Pacífico fue dibujada en 1541 por Domingo del Castillo. La combinación de estos planos y mapas permitió que en 1546 apareciera el primer mapa completo de la Nueva España. La mayor precisión se logró con el mapa de 1562, incluido en la geografía de Ptolomeo. En los atlas de Abraham Ortelius y Gerard de Mercator, ya se veía la forma geográfica del virreinato. El mapa general de la Nueva España, hecho por Sigüenza a finales del siglo XVII, no fue superado hasta finales del siglo XVIII por el de Antonio Alzate.

Archivo:1811 Humboldt Map of Mexico, Texas, Louisiana, and Florida - Geographicus - Mexique-humboldt-1811
Mapa de la Nueva España elaborado por Humboldt.

La cartografía del siglo XVI no permitía señalar con precisión las ubicaciones de los lugares. En el siglo XVII, las posiciones geográficas se determinaron con mayor exactitud. La longitud de la Ciudad de México fue notable por su precisión, establecida por Fray Diego Rodríguez.

En el siglo XVIII, la cartografía tuvo muchos expertos. El papel de los jesuitas fue destacado porque tenían muchos informes de los misioneros, útiles para el conocimiento geográfico. Entre ellos, sobresalió Kino, quien elaboró más de treinta mapas y participó en más de 40 expediciones por la Baja California, Sonora, Sinaloa y Arizona. Él demostró que Baja California era una península, no una isla como se pensaba.

El naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt estaba interesado en la botánica, la geología y la mineralogía. En 1799, obtuvo permiso para viajar a las colonias españolas en América. En su recorrido de casi 10,000 kilómetros, recopiló muchos datos sobre el clima, la flora, la fauna y las condiciones sociales y económicas. Sus estudios sobre el vulcanismo y su relación con la evolución de la corteza terrestre fueron muy importantes. La obra de Humboldt corrigió muchas ideas que los europeos tenían sobre la Nueva España, especialmente su Atlas geográfico y físico de la Nueva España.

Historia y Bibliotecología

Archivo:Jose antonio alzate ramirez
José Antonio Alzate.

En el siglo XVIII, la Nueva España empezó a entenderse a sí misma estudiando su historia y descubriendo sus recursos. El estudio de las lenguas indígenas despertó el interés de varios expertos, como José Agustín Aldama, autor del Arte de la lengua mexicana (1754). La historia fue cultivada por jesuitas y por hombres como Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, autor de Historia de Puebla de los Ángeles y Historia antigua de México, que estudió el México antes y durante la colonia.

La tarea de los bibliógrafos en el siglo XVIII fue hacer un inventario de la riqueza intelectual producida en la Nueva España. Juan José de Eguiara y Eguren publicó una Biblioteca Mexicana, donde anotó los libros que conoció desde el inicio de la colonización. Esta obra sirvió de base para la más amplia Biblioteca de José Mariano Beristáin y Souza, publicada a principios del siglo XIX.

José Antonio Alzate fue un hombre muy versátil. Escribió sobre astronomía, botánica y dedicó su vida a la exploración científica. Fue un gran divulgador de los conocimientos del siglo XVIII. Alzate formó una excelente biblioteca y un museo de historia natural y antigüedades del país. Para difundir sus ideas, escribió frecuentemente en la Gaceta de México sobre temas diversos como zoología, botánica y cosmología.

Biología: Flora y Fauna

El primer trabajo enciclopédico sobre la flora y fauna de la Nueva España fue del Dr. Francisco Hernández. Él llegó en 1570, enviado por el rey Felipe II de España, para estudiar los vegetales, los animales y los minerales de esta tierra. Su expedición científica, la primera organizada en América, duró siete años. Visitó gran parte del virreinato y recolectó muchas especies de plantas. La colección que formó, principalmente de los jardines botánicos de los nahuas, incluyó 1,200 especies de flora y fauna. Con esto, preparó un libro llamado De Historia Plantarum Novae Hispaniae. Sus obras fueron una base para las expediciones botánicas del siglo XVIII.

En 1787, llegó a la Nueva España una comisión enviada por Carlos III para explorar científicamente toda la América española del norte. El rey quería inventariar los recursos de las vastas colonias españolas que pudieran ser útiles para el comercio. Esta comisión fue presidida por el español Martín de Sessé y Lacasta. El filósofo, médico y botánico novohispano José Mariano Mociño se unió a esta expedición, conocida como la Real Expedición Botánica a Nueva España. Sessé y Mociño lograron formar un herbario de cuatro mil especies y una colección de dibujos a color de plantas y animales. Escribieron dos obras: Flora Mexicana y Plantae Novae Hispanae. Mociño llegó a ocupar puestos científicos importantes en España y dio los primeros cursos de zoología en ese país.

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