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Jesús Mosterín para niños

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Datos para niños
Jesús Mosterín
Jesús Mosterín (October 2008).jpg
Jesús Mosterín en 2008.
Información personal
Nacimiento 24 de septiembre de 1941
Bilbao (España)
Fallecimiento 4 de octubre de 2017 (76 años)
Barcelona (España)
Causa de muerte Mesotelioma
Nacionalidad Española
Religión Ateísmo
Información profesional
Ocupación Antropólogo, filósofo y matemático
Área Filosofía
Empleador
Miembro de Academia Europæa (desde 1993)

Jesús Mosterín (Bilbao, 24 de septiembre de 1941-Barcelona, 4 de octubre de 2017) fue un antropólogo, filósofo y matemático español cuyas aportaciones abarcan un amplio espectro del pensamiento contemporáneo. Sus reflexiones se sitúan con frecuencia entre la filosofía y la ciencia que, según él, siempre fueron simbióticas.

Biografía

Jesús Mosterín nació en Bilbao en 1941. Estudió en España, Alemania y Estados Unidos. Obtuvo la cátedra de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona. Desde 1996 fue profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC. Ha sido miembro del Center for Philosophy of Science de Pittsburgh, miembro de la Academia Europea de Londres, del Institut International de Philosophie de París y de la International Academy of Philosophy of Science. Introdujo en España la filosofía analítica, corriente de pensamiento del siglo XX caracterizada por el estudio del lenguaje con la pretensión de resolver los problemas filosóficos mediante el análisis de los términos que intervienen en su formulación y de eliminar las ambigüedades en la ciencia y la filosofía. También ha tenido un papel esencial en la introducción y desarrollo de la lógica matemática y la filosofía de la ciencia en España y América Latina. Además de sus actividades académicas, ha desempeñado funciones editoriales en varios países, sobre todo en los grupos Salvat y Hachette. También se ha involucrado en la protección de la naturaleza y la defensa de los animales. Falleció el 4 de octubre de 2017, luego de padecer cáncer de pulmón, causado por la exposición al amianto.

Lógica

Mosterín adquirió su formación lógica inicial en el Institut für mathematische Logik und Grundlagenforschung de la Universidad de Münster (Alemania). Escribió los primeros libros de texto modernos y rigurosos de lógica y teoría de conjuntos en español. Ha trabajado en temas de lógica de primer y de segundo orden, de teoría axiomática de conjuntos, de computabilidad y complejidad. Ha mostrado que la digitalización uniforme de cada tipo de objeto simbólico (como cromosomas, textos, imágenes, películas o composiciones musicales) puede ser considerada como la implementación de cierto sistema posicional de numeración. Este resultado proporciona un sentido preciso a la noción de que el conjunto de los números naturales constituye una biblioteca universal e incluso una base de datos universal. Además de indagar en la noción de consistencia de las teorías formales, ha analizado también el papel de la consistencia como idea reguladora del progreso de la ciencia empírica.

En el campo de la historia de la lógica, Mosterín ha efectuado la primera edición de las obras completas de Kurt Gödel en cualquier lengua. Junto con Thomas Bonk, ha editado (en alemán) una obra inédita de Rudolf Carnap sobre axiomática. También se ha ocupado de los aspectos históricos y biográficos del desarrollo de la lógica moderna, como muestra su original obra sobre las vidas de Gottlob Frege, Georg Cantor, Bertrand Russell, John von Neumann, Kurt Gödel y Alan Turing, entrelazadas con el análisis formal de sus principales contribuciones técnicas.

Filosofía de la ciencia

Conceptos y teorías en la ciencia

Karl Popper trató de establecer un criterio de demarcación entre ciencia y metafísica, pero el giro especulativo de una parte de la física teórica ha vuelto a embrollar la situación. Mosterín ha planteado de nuevo la cuestión de la fiabilidad que (en un momento dado) puedan tener las teorías científicas y las hipótesis y pretensiones de los investigadores. Ha establecido la distinción entre el núcleo estándar de una disciplina científica, que en un momento dado debería incluir solo las ideas fiables y empíricamente contrastadas, y la nube de hipótesis especulativas que lo rodean. Una parte del progreso teórico consistiría en la incorporación de nuevas hipótesis recién contrastadas al núcleo estándar. En este contexto, ha analizado nociones epistémicas como las de observación y detección. La observación, pero no la detección, está siempre acompañada de consciencia. La detección está mediada por instrumentos tecnológicos, cosa que solo a veces ocurre en la observación, como en el caso de la visión con gafas. Las señales recibidas por los detectores han de ser transducidas en tipos de energía directamente accesibles a nuestros sentidos. Siguiendo la senda abierta por Patrick Suppes, Mosterín ha prestado atención a la estructura de los conceptos métricos, por su indispensable papel mediador en la interfaz entre teoría y observación, donde la fiabilidad se pone a prueba. También ha hecho contribuciones al estudio de la modelización matemática y de los límites del método axiomático en la caracterización de las estructuras de la realidad. Ha subrayado la complejidad del mundo real, frente al que con frecuencia no nos queda otro camino cognitivo que el de la ciencia teórica o matematizada, consistente en elegir (en el universo conjuntista) una estructura matemática similar en algún aspecto formal relevante a la porción de la realidad que nos interese y utilizarla como una máquina conceptual para computar y dar respuestas a las preguntas que nos hacemos sobre esa parcela del mundo real. Finalmente, hay que indicar que Mosterín y Roberto Torretti han desarrollado una notable colaboración, que ha desembocado en su autoría conjunta de una singular obra de referencia, el Diccionario de Lógica y Filosofía de la Ciencia.

Filosofía de la biología

Archivo:Roberto Torretti and Jesús Mosterín in 2004 in Santiago (Chile)
Roberto Torretti y Jesús Mosterín en Santiago (Chile) en 2004.

Además de participar activamente en las discusiones actuales sobre teoría evolutiva y genética, Mosterín también planteó cuestiones como la definición de la vida misma o la ontología de los organismos y las especies. Siguiendo los pasos de Aristóteles y Schrödinger, se pregunta: «¿qué es la vida?» Analiza y rechaza por insuficientes las definiciones propuestas, basadas en el metabolismo, la reproducción, la termodinámica, la complejidad y la evolución. Es cierto que todos los seres vivos de la Tierra comparten muchas características, desde el código genético hasta el almacenamiento de la energía en forma de moléculas de ATP, pero estos rasgos comunes meramente reflejan la herencia recibida de un ancestro común que quizá las obtuvo al azar. Desde este punto de vista, nuestra biología es la ciencia parroquial de la vida en la Tierra más bien que la ciencia universal de la vida en general. Tal biología universal no será factible hasta que no seamos capaces de detectar y estudiar formas alternativas (y seguramente muy distintas) de vida en otros rincones de la galaxia, si es que existen. Respecto a la tesis ontológica de Michael Ghiselin y David Hull sobre la individualidad de las especies biológicas, Mosterín señala que no son ni clases ni individuos en el significado habitual de estas palabras, y trata de ampliar y precisar el marco conceptual en el que se plantea el problema. En particular, muestra la equivalencia formal del enfoque conjuntista y el mereológico (basado en partes e individuos), de tal modo que cualquier tesis sobre las clases de organismos puede ser traducida en otra tesis equivalente sobre las especies como individuos, y a la inversa. Todas estas preocupaciones desembocan en su reciente filosofía de la animalidad, que combina el interés ontológico (de raíz aristotélica) por los animales como entidades individuales paradigmáticas con los resultados de la biología y la genómica actuales, proporcionando así una base sólida a la antropología, considerada como la ciencia de los primates humanos.

Filosofía de la cosmología

El papel desempeñado por nuestra imagen científica del universo en la construcción de una cosmovisión racional siempre ha despertado el interés de Mosterín, que ha prestado especial atención al análisis epistémico de las teorías cosmológicas y a la fiabilidad de sus pretensiones teóricas. Junto con John Earman, ha llevado a cabo una revisión crítica del paradigma de la inflación cósmica. Earman y Mosterín concluyen que, a pesar de la enorme influencia que ha adquirido el paradigma inflacionario en amplios sectores de la comunidad cosmológica y a pesar del hecho de que este no contradice hecho conocido alguno, sin embargo tanto las razones teóricas como las empíricas aducidas son insuficientes para justificar su inclusión en el núcleo bien establecido del modelo estándar del big bang. Ni siquiera sabemos si el presunto campo escalar del inflatón existe o no. Mosterín ha estudiado el papel de la especulación en cosmología. En particular, ha mostrado los múltiples malentendidos que subyacen al llamado principio antrópico y al uso de explicaciones antrópicas en cosmología. Su conclusión es que “en su versión débil, el principio antrópico es una mera tautología, incapaz de explicar o predecir algo que no supiéramos ya de antemano. En su versión fuerte, es una especulación gratuita”. Mosterín también ha puesto de relieve la incorrección de las inferencias antrópicas que, de la hipótesis de una infinidad de mundos, infieren la existencia de un mundo exactamente como el nuestro:

“La sugerencia de que una infinidad de objetos caracterizados por ciertos números o propiedades implica la existencia entre ellos de objetos con cualquier combinación de esos números o características [...] está equivocada. Una infinidad [de secuencias binarias] no implica que cualquier secuencia está presente o repetida. [...] La hipótesis de que todos los mundos posibles están realizados en un universo infinito equivale a la aserción de que cualquier conjunto infinito de números contiene todos los números (o al menos todos los números de Gödel de las secuencias que los definen), lo cual es obviamente falso. ”

Historia de la filosofía

Admirador de la frescura y claridad de la Historia de la Filosofía Occidental, de Bertrand Russell, cuyo prólogo compuso, y crítico de algunos de sus defectos, Mosterín ha emprendido el ambicioso plan de escribir una historia universal del pensamiento, no solo del occidental, sino también del asiático e incluso del arcaico. Su serie de libros sobre la Historia del pensamiento trata de cubrir las principales tradiciones intelectuales desde un enfoque interdisciplinario que presenta simultáneamente los desarrollos contemporáneos en la filosofía, la ciencia y la ideología, siempre dentro de su contexto social pero sin intentar reducirlos a él. El análisis de las ideas es crítico y sin tapujos, pero claro y riguroso. Además, el autor se preocupa por la corrección lógica de los argumentos ofrecidos y no vacila en exponer sus fallos.

Algunos de los libros más conocidos de la serie están dedicados, por ejemplo, al pensamiento arcaico,Aristóteles y la filosofía de la India. El análisis de las contribuciones intelectuales de Mesopotamia, documentadas en los textos cuneiformes, forma el eje de la exposición del pensamiento arcaico. Aristóteles es presentado no solo como filósofo, sino también como científico seminal y fundador de varias disciplinas, insistiendo sobre todo en sus estudios sobre el lenguaje y en su interés por los animales. El volumen sobre la India, además de cubrir la lingüística y la matemática, contiene una presentación compacta de las principales escuelas filosóficas, desde las Upanishad, pasando por los desarrollos jainas y budistas, hasta el Advaita Vedanta de Shankara, que obviamente atrae al autor.

Las tres obras más recientes de la serie, dedicadas a los judíos, los cristianos y los musulmanes, tratan de las diversas tradiciones del monoteísmo.

La tradición judía es presentada como la fuente de las otras dos, consideradas como herejías o desarrollos suyos. Los mitos hebreos son tratados sin miramientos, pero el autor muestra una transparente simpatía por los grandes pensadores judíos, como Maimónides, Spinoza y Einstein.

El libro sobre los cristianos es el más amplio de la serie. Jesús es presentado como un típico judío. La mayor parte de las ideas cristianas originales proceden de Pablo de Tarso, no de Jesús. Tras la conversión de Constantino, las discusiones teológicas sobre temas tales como la Santísima Trinidad con frecuencia fueron zanjadas por la fuerza. En este libro se analizan las contribuciones intelectuales de los principales pensadores cristianos, como Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y Lutero y los grandes procesos históricos, tales como las cruzadas, las universidades, la Reforma y la Contrarreforma. Se dedica menos atención a los dos últimos siglos, pues Mosterín piensa que en este periodo el cristianismo se ha desacoplado completamente del pensamiento vivo científico y filosófico, por lo que las ideas cristianas han perdido toda vigencia y relevancia.

La obra dedicada al islam repasa críticamente la formación del Corán, de la ley (sharía), la teología, la mística, la filosofía y la ciencia islámica, prestando especial atención a los grandes pensadores del periodo de esplendor (entre los siglo VIII y XII), como Avicena, Averroes, Omar Jayam y Al-Juarismi. El tratamiento contemporáneo es más somero, pero analiza la encrucijada actual del islamismo y llega hasta las revoluciones árabes de 2011.

Véase también

Kids robot.svg En inglés: Jesús Mosterín Facts for Kids

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Jesús Mosterín para Niños. Enciclopedia Kiddle.