robot de la enciclopedia para niños

Tumba de los Patriarcas para niños

Enciclopedia para niños
Datos para niños
Ciudad vieja de Hebrón/Al-Khalil
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Hebron001.JPG
Tumba de los Patriarcas
País PalestinaBandera de Palestina Palestina
Datos generales
Tipo Cultural
Criterios ii, iv, vi
Identificación 1565
Región Anexo:Patrimonio de la Humanidad en Estados Árabes
Inscripción 2017 (XLI sesión)
En peligro desde 2017

La Tumba de los Patriarcas está considerada como el centro espiritual de la antigua ciudad de Hebrón, al sudoeste de Jerusalén. Según las tradiciones cristianas, judías e islámicas, en la Tumba de los Patriarcas están enterradas tres parejas bíblicas importantes: Abraham y Sara; Isaac y Rebeca; Jacob y Lea. La Tumba de los Patriarcas se encuentra en una cueva sobre la que se construyó una mezquita en tiempos de Saladino, que a su vez fue construida sobre una gran estructura rectangular de la época herodiana. En 2017, la Ciudad Vieja de Hebrón pasó a ser el tercer lugar del Israel en entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Con más de 2.000 años de antigüedad, este monumental complejo herodiano está considerado el edificio de oración original que más tiempo ha sido usado ininterrumpidamente, y es el edificio más antiguo del mundo que todavía conserva su función original. El nombre hebreo del lugar refleja la antigua tradición de las tumbas dobles de los Patriarcas del judaísmo: Abraham y Sarah, Yitzhak y Rivkah, y Yaakov y Leah. La única matriarca judía que no está en este edificio es Raquel, que según la tradición bíblica está enterrada cerca de Belén. El nombre judío del complejo refleja la preponderancia de Abraham, venerado por Judíos de todo el mundo como el padre de todas las Naciones y a través del cual se esparció por todo el mundo la idea de un Diós Único. También se le conoce como patriarca a través de Isaac.

Etimología

El lugar se denomina Me-arat Hamajpelah (מערת המכפלה en hebreo), que significa «La cueva de las tumbas dobles», y Al-Haram Al-Ibrahimi (الحرم الإبراهيمي en árabe) o «mezquita de Ibrahim/Abraham».

Historia

Período antiguo

En el año 2020, un equipo de arqueólogos israelíes dirigido por David Ben-Shlomo (Universidad de Ariel) dataron la cerámica de las cuevas (recuperada subrepticiamente por los residentes locales en 1981) hasta el siglo VIII a.e.c. Según estos eruditos, el hecho de que los fragmentos encontrados provengan de diversos lugares, varias áreas alrededor de Hebrón y Jerusalén, sugiere que el sitio puede haber sido un lugar de peregrinaje ya desde esa fecha.

Entre los años 31 y 4 a.e.c, el rey romano Herodes el Grande construyó un gran recinto rectangular sobre la cueva para que sus súbditos honraran el lugar. Esta es la única estructura del periodo del judaísmo helenístico que ha llegado completa hasta nosotros. El edificio que mandó construir Herodes tenía muros de piedra de 2 metros de grosor, una altura aproximada de 90 centímetros y una longitud que a veces llegaba hasta los 7,3 metros, pero carecía de techo. Los arqueólogos no tienen claro donde se encontraba la entrada original al recinto en caso de que la hubiese.

Periodo bizantino

Hasta la llegada del Imperio Bizantino, el interior del recinto permaneció al aire libre. Ya bajo el dominio bizantino se construyó una basílica sencilla en la esquina sudeste del recinto, que fue techado casi por completo (el centro permaneció abierto).

Durante este periodo, la Tumba de los Patriarcas se convirtió en un importante centro de peregrinaje tanto para los judíos, cristianos y musulmanes. Las primeras crónicas son del siglo IV. El peregrino de Piacenza (aprox. 570) constató en su relato que diversas religiones compartían el lugar.

Periodo árabe

En el año 614, el Imperio Sasánida conquistó Israel y destruyó el edificio, dejándolo en ruinas. Sin embargo, cuando los árabes musulmanes conquistaron la región en el año 637, reconstruyeron el edificio como una mezquita techada. Además, permitieron a los judíos construir dos pequeñas sinagogas en el lugar.

Durante el siglo X se excavó una entrada en la zona nororiental del muro, un poco por encima del nivel del suelo, y se construyeron escalinatas desde el norte y el este hasta la entrada (una escalinata para entrar y otra para salir). En la mitad del lado sudoeste se construyó también un edificio conocido como qal’al (en árabe, قلعة , que se traduciría como “castillo”). Aunque su propósito exacto se desconoce, una fuente histórica apunta a que señalaba el lugar de enterramiento de José, hijo de Jacob (véase Tumba de José), después de que un califa musulmán hubiera mandado excavarlo influido por una tradición local. Algunos historiadores creen que la entrada original a la estructura herodiana se encontraba en el lugar en el que se construyó el qal’al, y afirman que la entrada nororiental fue creada para poder construir el qal’al sobre la entrada original.

Periodo cruzado

En el año 1100, después de la conquista cruzada de la región, la mezquita se convirtió en una iglesia y a los Judíos y musulmanes se les prohibió entrar en ella. Así mismo, los cruzados prohibieron a los judíos acceder a las dos sinagogas del recinto. Durante esta época se construyó un nuevo techado con gablete, ventanas de claristorio y bóveda.

Según dejó escrito Alí de Herat en 1173, seis décadas antes, en 1113, durante el reinado de Balduino II de Jerusalén, una parte del techo de la cueva de Abraham había cedido y “un número de francos habían entrado allí”. Y descubrieron “(los cuerpos) de Abraham, Isaac y Jacob”, “sus sudarios hechos pedazos, apoyados contra una pared (…). Entonces el rey, tras otorgarles nuevos sudarios, ordenó que el lugar fuese de nuevo sellado”. Una historia similar aparece en la crónica de Ibn al Athir, aunque ofrece la fecha de 1119: “En este año se abrió la tumba de Abraham y las de sus dos hijos, Isaac y Jacob (…) Mucha gente vio al Patriarca. Sus miembros no se habían perturbado de ninguna manera, y junto a ellos había lámparas de oro y de plata”. El historiador y noble damasceno Ibn al-Qalanisi también alude en su crónica a este incidente, que despertó la curiosidad de las tres comunidades monoteístas del Levante meridional: judíos, musulmanes y cristianos.

Periodo ayubí

En 1188, Saladino conquistó la tierra prometida y volvió a convertir la Tumba de los Patriarcas en una mezquita, impidiendo al pueblo judío rendir culto a sus ancestros, aunque permitió a los cristianos seguir orando allí. Saladino también mandó añadir el minbar y un minarete en cada esquina de la mezquita (dos de los cuales todavía perviven). Samuel ben Samson visitó la cueva en 1210 y dejó constancia de que el visitante debía descender 24 escalones en un pasadizo tan estrecho que tocaba la roca con ambas manos.

Archivo:Cenotaph of Abraham - northwestern view
Cenotafio de Abraham

Periodo mameluco

Entre 1318 y 1320, Sanjar al-Jawli, el gobernador mameluco de Gaza (provincia que incluía a Hebrón), ordenó la construcción de la mezquita Amir Jawli en el interior del recinto Haram para aumentar la zona de oraciones y acomodar a más creyentes. A finales del siglo XIV, bajo dominio mameluco, se abrieron dos nuevas entradas en el extremo oriental del lado sudoeste, mientras que se elevó la kalah para dejarla al nivel del resto del recinto. En el nivel más alto de la kalah se erigió un cenotafio en memoria de José para que los visitantes del recinto no tuviesen que abandonarlo y rodearlo por el exterior para mostrarle sus respetos. También se construyó la escalera noroeste y seis cenotafios (para Isaac, Rebeca, Jacob, Lea, Abraham y Sara) distribuidos por todo el recinto. Los mamelucos prohibieron la entrada de judíos a la Tumba de los Patriarcas, permitiéndoles tan solo acercarse hasta el quinto escalón de la escalera suroriental, aunque con el tiempo se les permitió llegar hasta el séptimo.

Periodo otomano

Durante el periodo otomano se restauró la Tumba de los Patriarcas del estado precario en que se encontraba, otorgándole un nuevo aspecto de suntuosa dignidad. Ali Bey, uno de los pocos extranjeros que consiguió acceder a ella, escribió en 1807:

“Todos los sepulcros de los patriarcas están cubiertos de ricas alfombras de seda verde, hermosamente bordadas en oro; las de las esposas son rojas, bordadas de la misma manera. Los sultanes de Constantinopla suministran estas alfombras, que se renuevan periódicamente." Ali Bey contó nueve, una sobre otra, en el sepulcro de Abraham.

Un viajero contemporáneo, M. Ermete Pierotti, describió en 1862 el enorme celo con el que los musulmanes guardan el santuario y la práctica de enviar peticiones a los patriarcas:

“La verdadera entrada a la Tumba de los Patriarcas se puede ver cerca del muro occidental del recinto, cerca de la esquina noroeste; la guarda una baranda de hierro muy grueso, y no se me permitió acercarme a ella. Observé que los propios musulmanes no se acercaban demasiado a ella. En el jardín frente a la puerta de entrada de la Mezquita hay una apertura, a través de la cual se me permitió descender tres escalones, y fui capaz de distinguir con la vista y con el tacto que aquello era de piedra, y de concluir que debía tener unos cinco pies de grosor. De las pequeñas observaciones que pude hacer durante mi breve descenso, así como de la observación del muro oriental de la Mezquita y la poca información que obtuve del Santón Jefe, quien celosamente vigila el santuario, creo que parte de la cueva está bajo la Mezquita y que la otra parte está bajo el jardín, pero a un nivel inferior del que está bajo la Mezquita. Este último debe estar separado del anterior por un estrato vertical de roca que contiene una apertura, conclusión a la que he llegado por dos motivos: primero, porque siendo el muro oriental completamente sólido y enorme, requiere de buenos cimientos; segundo, porque las peticiones que los musulmanes presentan al Santón para que se las transmita a los patriarcas se arrojan, unas desde una apertura y otras desde la otra, dependiendo del patriarca al que van dirigidas; y el Santón baja por el camino que yo fui, donde supongo que habrá un vestíbulo, y que las tumbas se encontrarán bajo este. Expliqué mis conjeturas al propio Santón después de salir de la Mezquita y se mostró muy sorprendido en aquel momento, y después le dijo al bajá que yo sabía más sobre ella que los propios turcos. El hecho es que ni siquiera el bajá que gobierna la provincia tiene derecho a penetrar en el recinto sagrado, donde (según la leyenda musulmana) los Patriarcas viven y, sencillamente, acceden a recibir peticiones dirigidas a ellos por los mortales.

Mandato británico

Archivo:Tomb of Isaac
Tumba de Isaac (aprox. 1910)

Tumba de Isaac (aprox.1911)

El Imperio británico pasó a administrar la Tierra prometida a los judíos en la forma de un mandato tras la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial. El Mandato británico se extendió desde 1922 hasta 1948, momento en el cual, tras la resolución 181 II de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se decidió la partición del mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe. Sin embargo, el estallido de la guerra árabe-israelí de 1948 imposibilitó que se materializara el Estado árabe previsto en esta resolución de la ONU, y tres países pasaron a controlar el territorio del antiguo Mandato británico: Israel, Jordania y Egipto.

Ocupación jordana

Al término de la guerra Las autoridades jordanas prohibieron la entrada de judíos a la Hebrón, por lo que la Tumba de los Patriarcas dejó de recibir visitantes judíos. En los años sesenta, Jordania restauró y remodeló los alrededores de la mezquita, proceso durante el cual destruyó numerosos edificios históricos colindantes, entre ellos la fortaleza cruzada construida en 1168.

Jurisdicción israelí

Tras su victoria en la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel paso a administrar políticamente los territorios de Cisjordania (incluida Hebrón), Jerusalén Este, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Salvo en el caso de esta última, que fue devuelta a Egipto tras los Acuerdos de Paz de Camp David de 1978, el resto permanecen ocupadas a día de hoy. El regreso de la comunidad judía a la tierra prometida a Sus ancestros supuso que Hebrón pasase a estar bajo la soberanía del Pueblo judío por primera vez en más de 2000 años d.e.c, desde la última vez que fueron expulsados por el imperio Romano, así como que desaparecieran las distintas restricciones de entrada a la Tumba de los Patriarcas a las que los judíos se habían visto sometidos durante los años de gobierno jordano.

Según la autobiografía del rabino jefe del ejército israelí, Shlomo Goren, el 8 de junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días, se encaminó hacia Hebrón desde Gush Etzion. En Hebrón se dio cuenta de que los árabes se habían rendido y se apresuró a llegar a la Tumba de los Patriarcas. Disparó a las puertas de la mezquita con su subfusil Uzi, pero estas no se abrieron, así que enganchó con unas cadenas la puerta y su jeep y procedió a arrancarlas. Entonces se adentró en la mezquita y comenzó a rezar, convirtiéndose en el primer judío que se adentraba en el recinto tras la toma de la ciudad. Mientras rezaba llegó un mensajero del Muftí de Hebrón para entregarle la rendición, a lo que el rabino respondió: “Este lugar es un espacio de oración y paz. Ríndase en cualquier otro sitio”.

La primera judía en adentrarse en las cuevas tras la Victoria Israelí fue Michal Arbel, la hija de 13 años de Yehuda Arbel, jefe de operaciones del grupo Shin Bet en Cisjordania, porque ella era lo suficientemente delgada como para descender por el estrecho agujero de 28 centímetros de ancho que daba acceso a las tumbas, donde comenzó a echar fotografías el 7 de agosto de 1968.

La Tumba de los Patriarcas ha sido desde entonces una incesante fuente de conflictos intercomunales. En 1968 comenzaron los servicios religiosos judíos para el Año Nuevo Judío y para el Yom Kipur, lo que llevó a protestas y una revuelta alrededor de la tumba el 9 de octubre de ese mismo año. Resultaron heridos 47 israelíes, 8 de ellos de gravedad. El 4 de noviembre, una gran explosión cerca de la puerta del recinto hirió 6 personas, tanto judíos como árabes. El 3 de octubre de 1976, víspera de Yom Kipur, una multitud árabe destruyó numerosos pergaminos de la Torá y libros de oraciones en la Tumba de los Patriarcas. El 2 de mayo de 1980, poco después de que el gobierno israelí legalizase el asentamiento de Beit Hadassah en el centro de Hebrón, una emboscada contra fieles judíos que volvían de la tumba dejó 6 muertos y 17 heridos. Al año siguiente, un grupo de judíos de Hebrón (dirigidos por Noam Arnon) entró por la fuerza en las cuevas y fotografió las cámaras funerarias.

El punto álgido de estas tensiones tuvo lugar tras la firma de los Acuerdos de Oslo en septiembre de 1993, que otorgaba una autonomía limitada a la OLP en la Franja de Gaza y la ciudad cisjordana de Jericó. En febrero de 1994, un judío religioso llamado Baruch Goldstein abrió fuego contra los fieles musulmanes que oraban en el interior de la Mezquita de Abraham, desencadenando una matanza en la que murieron 29 musulmanes y muchas decenas más resultaron heridos.

Archivo:Patriarch tomb
Tumba de los Patriarcas (2010)

Las crecientes tensiones en torno al lugar llevaron a la firma del memorando de Wye River, que forman parte del proceso de paz árabe-israelí y que incluían un acuerdo temporal para restringir el acceso a la Tumba de los Patriarcas tanto a judíos como a musulmanes. Según este acuerdo, el waqf (organización musulmana de caridad) controla el 81% del edificio, excluyendo a judíos y cristianos de entrar a las zonas controladas por ellos - las cuales son la gran mayoría - También incluía toda la sección sudoriental, que se asienta sobre la única entrada conocida a las cuevas y posiblemente sobre la totalidad de las propias cuevas. Como consecuencia de ello judíos, cristianos y demás comunidades no pueden acceder a los cenotafios de Isaac ni de Rebeca, que quedan completamente bajo la sección sudoriental, salvo por los diez días al año en los que se celebran festividades de especial importancia para los judíos. Uno de estos días es el sabbat Chayei Sarah, en el que se lee la sección de la Torá que narra la historia de la muerte de Sara y la compra por parte de Abraham de las tierras bajo las cuales se encuentran las cuevas.

En virtud de los acuerdos, el waqf es el único encargado de mantener y gestionar el lugar, por lo que las autoridades Israelíes no permiten a las autoridades religiosas judías hacer lo propio. Se permite el acceso de turistas. Desde la Segunda Intifada ha aumentado el control militar del ejército israelí sobre la Tumba de los Patriarcas; soldados israelíes rodean el lugar y controlan los accesos al santuario. Además, las fuerzas Israelíes gestionan todos los puestos de control por los que han de pasar los habitantes de Hebrón, además de brindar seguridad y protección a todas las personas que accedan a las principales carreteras que llevan al recinto.

Importancia religiosa

Según la tradición judía reflejada en la Biblia Judía Tanaj, que también aceptan los musulmanes, enterrados dentro de la Tumba de los Patriarcas están los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob y las matriarcas Sara, Rebeca y Lea.

Judaísmo

El judaísmo considera este lugar como el segundo lugar más sagrado de su religión después del Templo de Jerusalén, por ser el primer trozo de tierra del país de Canaán (tierra prometida) comprado por Abraham. Según la tradición judía (libro del Génesis), allí se encuentran enterradas tres parejas:

  • Abraham y Sara
  • Isaac y Rebeca
  • Jacob y Lía

La otra mujer de Jacob, Raquel, está enterrada "en el camino a Efrat, que es Belén" (Génesis 35:19–20).

Hay una tradición judía según la cual, además de las tres parejas bíblicas mencionadas anteriormente, Adán y Eva fueron enterrados también aquí (Zohar, Ruth 96), que se basa en las palabras de Gen. 23:2, que hablan de "Kiryat Arba... Hevron". Arba significa cuatro, de lo que se deduciría que son cuatro las parejas enterradas.

Archivo:מיומי מתפללת
Novia judía rezando en 2010

Otra tradición judía narra que cuando Jacob fue llevado a la cueva para ser enterrado, Esaú detuvo el enterramiento aduciendo que él tenía derecho a ser enterrado en la cueva; tras un tiempo de negociación, Neftalí fue enviado a Egipto para conseguir el documento según el cual Esaú había vendido su parte de la cueva a Jacob. Mientras tanto, Hushim, el hijo de Dan que tenía problemas de audición, no entendía lo que estaba sucediendo y por qué no se enterraba a su abuelo, por lo que pidió una explicación; cuando se la dieron se enfadó, diciendo "¿Acaso va a estar mi abuelo ahí tumbado, abandonado hasta que Naftalí vuelva de la tierra de Egipto?" Entonces cogió una estaca y mató a Esaú, y la cabeza de Esaú rodó dentro de la cueva. Por lo tanto, la cabeza de Esaú también está enterrada dentro de la cueva. Algunas fuentes judías también registran el derecho de Esaú a ser enterrado en la cueva -según un comentario en el Libro del Éxodo, Jacob vendió todas sus posesiones para adquirir una tumba en la Cueva de los Patriarcas. Puso una gran pila de oro y plata frente a Esaú y le preguntó "Hermano mío, ¿prefieres tu parte de la cueva o todo este oro y plata?"-. La venta de Esaú a Jacob del derecho a ser enterrado en la Cueva de los Patriarcas también está registrada en Sefer HaYashar.

Un texto del judaísmo temprano, el Génesis Rabba, afirma que este es uno de los tres lugares de los que los enemigos del judaísmo jamás podrán decir "vosotros nos lo habéis robado", ya que fue comprado "por todo lo que valía" por Abraham.

Según el Midrash, los patriarcas fueron enterrados en la cueva porque esta es una entrada al Jardín del Edén. Según esta corriente, los patriarcas no están muertos sino "durmiendo". Generación tras generación despiertan para pedir misericordia por sus hijos. Según el Zohar, este lugar es la puerta por la que las almas entran en el Gan Eden, el Paraíso.

Islam

Archivo:Muslims pray, in January 2014
Musulmanes rezando en enero de 2014

Los musulmanes conocen este lugar como la «mezquita de Ibrahim», y es uno de los cuatro lugares más sagrados del Islam. Efectivamente, el Islam considera a Abraham como un profeta que, según el Corán, construyó la Kaaba de la Meca con su hijo Ismael, y también construyó un santuario en Hebrón cuya ubicación se desconoce. Los musulmanes creen que, en su viaje nocturno de la Meca a Jerusalén, Mahoma visitó Hebrón para detenerse en la Tumba de los Patriarcas y mostrarles su respeto. Por este motivo, este lugar se convirtió rápidamente en un popular centro de peregrinaje islámico. Se cuenta que el propio profeta animó a realizar la visita, afirmando “aquel que no pueda visitarme a mí, que visite la Tumba de Abraham” y “a aquel que visita la Tumba de Abraham, Alá le perdona sus pecados”. Después de la conquista árabe de la ciudad de Hebrón por Omar, este lugar sagrado fue convertido en mezquita: los muros herodianos se convirtieron en la Mezquita de Ibrahim (Abraham) y todo el conjunto quedó bajo el control de un waqf. El waqf controla a día de hoy parte del complejo, mientras que otra parte está en manos judías y el ejército israelí tiene control sobre los accesos.

Según algunas fuentes islámicas, en la Tumba de los Patriarcas se encuentra también la tumba de José, hijo de Jacob. Aunque, según la Biblia, José esta enterrado en Siquem (la actual ciudad palestina de Nablus), la tradición de la hagadá judía conserva la idea de que él quería ser enterrado en Hebrón, y puede que la versión islámica sea un reflejo de esto. El libro apócrifo judío Testamento de los Doce Patriarcas también afirma que en la Tumba de los Patriarcas están enterrados los doce hijos de Jacob.

Una tradición musulmana narra cómo las mujeres sin hijos hacían sus ruegos a Sara, de la que se cuenta que dio a luz a una avanzada edad, lanzándolos a través de un agujero que conectaba el suelo de la mezquita con las cuevas bajo esta.

Cristianismo

El libro de los Hechos (7:15-16) del Nuevo Testamento habla de una tradición según la cual Jacob y sus hijos fueron enterrados en Siquem. Según el analista del Nuevo Testamento Albert Barnes, esta creencia se apoya en la opinión de Jerónimo, teólogo e historiador del siglo IV. El libro de Josué (24:32) relata el enterramiento de José en términos similares. Durante las cruzadas, los cristianos transformaron la Mezquita Ibrahimi en iglesia.

Estatutos religiosos

El judaísmo y el islam están de acuerdo en que el sitio alberga la tumba de los 3 patriarcas y las 3 matriarcas. Las tumbas se volvieron inaccesibles a causa de un cenotafio que las recubre. Los judíos están autorizados a visitar el edificio de las tumbas al completo solo durante 10 días del año, por separado. Los musulmanes controlan el 81% del sitio. Las autoridades israelíes no han autorizado a las autoridades religiosas judías a mantener el lugar. La tumba es el segundo lugar santo del judaísmo y el tercero del islam, y desempeña también un lugar teológico importante en el cristianismo.

Conflictos

Cuando la ciudad de Hebrón estaba bajo el control del imperio otomano, los judíos no tenían el derecho de entrar en la tumba, aunque podían orar en el exterior.

Durante la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel tomó el control de la región y los rumores dicen que se vio al ministro del interior israelí Moshé Dayán abrir con las llaves la tumba y que visitó el paso secreto que conduce a las tumbas en el piso inferior.

En 1994, Baruch Goldstein, un militante judío fundamentalista, mató a 29 musulmanes que rezaban en la tumba.

En 2010, el gobierno de Israel declaró «Patrimonio Nacional» la tumba de los Patriarcas, así como la tumba de Raquel en Belén, lo que provocó una condena de la Comunidad Internacional y protestas de los habitantes palestinos de Hebrón, ya que la ciudad está situada en territorio palestino.

Véase también

Kids robot.svg En inglés: Cave of the Patriarchs Facts for Kids

  • Calle Al-Shuhada
kids search engine
Tumba de los Patriarcas para Niños. Enciclopedia Kiddle.