Horario de ferrocarril para niños
El horario de ferrocarril o tiempo ferroviario se refiere a los horarios especiales que se crearon para las líneas de tren. Antes, cada ciudad tenía su propia hora, lo que causaba confusión. Con la llegada de los trenes, fue necesario que todos usaran la misma hora para que los viajes fueran seguros y eficientes.
A principios del siglo XX, no existía una hora oficial para cada país. Cada lugar decidía su hora según sus costumbres. Pero cuando los ferrocarriles se desarrollaron en el siglo XIX, se hizo evidente que necesitaban una hora única para todas las vías. La primera vez que se usó un horario estándar fue en noviembre de 1840 en Inglaterra. La compañía Great Western Railway aplicó una hora única en su primera línea, reemplazando cuatro horas locales diferentes. Esta idea se extendió a otras compañías de trenes británicas, que ajustaron todos sus relojes de estación a la hora de Londres. Esta hora se basaba en el Real Observatorio de Greenwich, que más tarde estableció el meridiano de Greenwich y la hora de referencia mundial, conocida como hora GMT. Otros países como Canadá, Estados Unidos e India copiaron esta idea.
La estandarización del horario fue muy importante a medida que los trenes se volvían más frecuentes. Ayudó a evitar errores y problemas en la gestión del servicio. Al principio, a la gente no le gustó mucho tener que cambiar sus relojes para que coincidieran con los de las estaciones. Sin embargo, el horario unificado de los trenes pronto se convirtió en el horario principal en toda Gran Bretaña. Primero se usó de hecho, y luego, en 1880, el gobierno lo hizo ley. Esta ley estableció una hora única para toda la zona horaria de las islas británicas.
El establecimiento del horario ferroviario hizo que las tareas diarias fueran más precisas y que la gente valorara más la puntualidad.
Contenido
¿Por qué se necesitaba un horario único para los trenes?
Históricamente, la hora se calculaba según la posición del sol en cada lugar. Los relojes de sol, que a menudo se veían en edificios importantes, eran la forma principal de saber la hora. Pero estos relojes tenían problemas, como las variaciones en la órbita de la Tierra, lo que los hacía poco precisos para el trabajo diario. Además, la hora marcada por un reloj de sol era diferente en lugares con distinta longitud (distancia este-oeste). Incluso con correcciones, no se lograba la precisión necesaria.
Cuando la distancia entre dos ciudades era grande, la diferencia horaria también lo era. En Gran Bretaña, podía haber hasta 20 minutos de diferencia entre una ciudad y otra. En España, había más de 42 minutos de diferencia entre La Coruña y Barcelona. En lugares como India y América del Norte, estas diferencias podían superar los 60 minutos. Se publicaban Almanaques con tablas para corregir estas diferencias.
Antes de los trenes, los viajes eran mucho más largos, y la gente se adaptaba a los cambios de hora sin grandes problemas. Pero los trenes acortaron los tiempos de viaje, y se hizo crucial tener horas exactas para los horarios de salida y llegada. Las diferencias de hora entre ciudades afectaban la seguridad, ya que era difícil saber dónde se encontraba un tren, lo que causaba accidentes.
Mantener la misma hora en toda la línea de tren se volvió una prioridad, tanto para el personal de las estaciones como para los que trabajaban en los trenes. En España, una ley de 1878 exigía que todas las estaciones tuvieran un reloj para organizar el servicio y el movimiento de los trenes. Los encargados de las compañías de trenes supervisaban el sistema de tiempo, cuyo centro eran los relojes de estación. Los jefes de estación revisaban los relojes, reportaban averías y ajustaban la hora con la que se les comunicaba por telégrafo. Una vez a la semana, los supervisores de telégrafos visitaban las estaciones para dar cuerda a los relojes y asegurarse de que todo funcionara bien. La central de telégrafos era la encargada de enviar la hora exacta a toda la línea cada día.
¿Cómo ayudó el telégrafo eléctrico a unificar la hora?
A principios del siglo XIX, se inventó el telégrafo eléctrico, que fue mejorado por William Fothergill Cooke y Charles Wheatstone. En 1839, la compañía Great Western Railway lo instaló en su línea.
En 1852, se creó una línea telegráfica que conectaba el nuevo reloj electromagnético de Greenwich con las estaciones de Lewisham y London Bridge. También se conectó a la Estación Central de Telégrafos en Londres, lo que permitía enviar una señal horaria a diferentes estaciones. Para 1855, la señal horaria del Observatorio de Greenwich llegaba, a través de cables, a toda Gran Bretaña. Esta misma tecnología se usó también en la India para sincronizar la hora de los ferrocarriles.
¿Cuándo se introdujo el tiempo ferroviario en diferentes países?
Gran Bretaña
Antes del telégrafo y el horario unificado, los jefes de estación en Gran Bretaña ajustaban los relojes usando tablas que relacionaban la hora local con la de Londres. Los trabajadores de los trenes ajustaban sus relojes a la hora de Londres. Esta práctica cambió con la introducción del tiempo ferroviario. En noviembre de 1840, la compañía Great Western Railway estableció la hora del Real Observatorio de Greenwich como la hora estándar en todas sus estaciones.
El 1 de enero de 1846, la hora de Greenwich se impuso en la línea del Liverpool & Manchester Railway. Ese mismo día, la Midland Railway también adoptó la hora de Londres en todas sus estaciones. En febrero de 1846, el ayuntamiento de Nottingham ordenó que los relojes públicos de la ciudad mostraran la hora local, la del ferrocarril y la de la oficina de correos de Londres.
El 22 de septiembre de 1847, la Railway Clearing House, una organización que coordinaba a las compañías de trenes, decretó que la hora de Greenwich debía establecerse en todas las estaciones lo antes posible. En diciembre de ese año, las líneas del London and North Western Railway y del Caledonian Railway adoptaron la hora de Londres. En enero de 1848, lo hicieron otras compañías importantes.
Para 1855, el 98% de las poblaciones de Gran Bretaña ya habían adoptado la hora de Greenwich, a pesar de la resistencia de algunos líderes locales que no querían ajustar los relojes públicos de sus ciudades. Por ejemplo, en 1844, la línea Bristol-Exeter adoptó la hora de Londres, pero Bristol mantenía su hora local (14 minutos adelantada) y Exeter la suya (10 minutos adelantada). En Exeter, el Decano de la Catedral se resistió a ajustar el reloj de su torre, que era el principal de la ciudad. El reloj principal de Bristol no se corrigió hasta septiembre de 1852. Otro caso fue Oxford, donde el reloj de la torre de su catedral mantuvo dos minutos de diferencia con la hora GMT.
Finalmente, el 2 de agosto de 1880, se estableció por ley una hora estándar para todo el Reino Unido.
Francia
En 1891, Francia estableció la hora de París como su hora nacional. También hizo obligatorio instalar relojes en las estaciones de tren. Estos relojes se adelantaban cinco minutos para que los viajeros llegaran a tiempo. En 1911, Francia adoptó la referencia del observatorio de Greenwich, aunque no lo mencionaba oficialmente.
Alemania
En Alemania, la discusión sobre la estandarización horaria comenzó en la década de 1870. Los ferrocarriles del norte de Alemania ya usaban el "Tiempo de Berlín" en 1874. Sin embargo, fue el 1 de abril de 1893 cuando el Imperio Alemán estableció una ley para una hora uniforme en todo el país, que debía usarse para la vida social y laboral.
Italia
En Italia, los horarios de las líneas de tren se unificaron el 12 de diciembre de 1866, usando como referencia la hora local de Roma. La unificación de la hora en el ferrocarril ayudó a que se extendiera a toda la vida social y comercial de las principales ciudades del país.
Irlanda
Por motivos históricos, ni Irlanda ni Francia adoptaron oficialmente la hora de Greenwich. Irlanda estableció la hora de Dublín, que estaba 25 minutos atrasada respecto a la de Londres. En 1916, al finalizar el horario de verano, la hora de Greenwich se estableció en la mayoría de las estaciones del país.
En algunas estaciones de tren del Úlster, como Belfast y Bangor, los relojes mostraban la hora promedio de Dublín (hora del ferrocarril en Irlanda) y la hora de Belfast (hora local).
Países Bajos
En los Países Bajos, los ferrocarriles usaron la hora GMT hasta 1909. Ese año, la hora de Ámsterdam, adelantada 19 minutos a la GMT, se adoptó como hora oficial en todo el país. En 1940, durante la ocupación, se impuso la hora alemana.
Suecia
El desarrollo del ferrocarril en Suecia fue inicialmente por empresas privadas. La construcción de ferrocarriles públicos llegó más tarde que en otros países europeos.
El horario ferroviario se introdujo en la línea principal entre Estocolmo y Gotemburgo, inaugurada en 1862. El horario se basó en la hora solar de Gotemburgo. Esto significaba que los pasajeros que seguían la hora local llegaban a la estación antes que los trenes. Muchas compañías privadas seguían la hora local o su propia hora. El 1 de enero de 1879, se introdujo un estándar nacional en toda Suecia, una hora antes de la hora media de Greenwich.
Rusia
La gran extensión de Rusia, que abarca 11 zonas horarias, hizo que la gestión de horarios fuera diferente. Hasta 2017, los Ferrocarriles Rusos se regían por la hora de Moscú en todas sus líneas. El 1 de agosto de 2018, una nueva ley permitió el uso de la hora local en las estaciones de las diferentes ciudades.
España
En España, cada población tuvo su propia hora hasta 1900. Históricamente, las torres de reloj en las plazas o los relojes en los campanarios de las iglesias eran la referencia horaria.
La primera línea de tren en la España peninsular, de Barcelona a Mataró, se regulaba por la hora de Barcelona. La de Madrid a Aranjuez por la hora de Madrid, y la de Valencia a Grao por la de Valencia. La diferencia horaria llegaba a 42 minutos y 13 segundos entre Barcelona y La Coruña. La primera norma sobre la hora de los ferrocarriles fue en 1859, que establecía que "todos los relojes de una línea se ajustarán al de la estación más importante". Como las nuevas líneas se conectaban con Madrid, todas las que tenían estación en la capital adoptaron esa hora. En ciudades como Barcelona, donde había estaciones de diferentes líneas, la diferencia de hora entre la estación de la línea de Madrid y las otras era notable.
La presión de las compañías de trenes, especialmente la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, cuyo director general Eduardo Maristany Gibert fue un gran defensor de la unificación horaria, llevó a que se adoptara la hora del Observatorio de Greenwich como referencia.
En 1878, el gobierno español aprobó una ley de ferrocarriles que obligaba a instalar un reloj en cada estación y a adoptar la hora de la ciudad principal por la que pasaba la línea. El 26 de julio de 1900, la reina María Cristina firmó un decreto que regulaba una sola zona horaria para todo el territorio, igualando las diferentes horas locales. El 1 de enero de 1901, entró en vigor la hora única para todo el país, según el observatorio de Greenwich.
Noruega
En 1895, se impuso en Noruega una hora estándar para todo el país. Antes de esa fecha, la estación de Østbanen (hoy Estación Central de Oslo) se regía por la hora de Oslo, mientras que la estación de Vestbanen, también en Oslo, lo hacía por la de Drammen.
Estados Unidos de América
En Estados Unidos, la reorganización de los horarios de tren comenzó a mediados del siglo XIX. La primera noticia sobre esto data de 1859 en Nueva Inglaterra, cuando un choque de trenes con 14 fallecidos reveló que los trenes tenían horas diferentes.
Los numerosos accidentes en las líneas estadounidenses llevaron a la creación de la Convención General del Tiempo, un comité de compañías ferroviarias para acordar los horarios.
En 1870, Charles F. Dowd propuso un sistema de horarios nacionales para ferrocarriles. Aunque al principio hubo resistencia, en 1881 se aceptó la idea de William Frederick Allen, de reducir los más de 50 sistemas horarios existentes a cinco. Este sistema fue adoptado por las compañías de trenes y algunas ciudades. Aunque algunas poblaciones se opusieron, con el apoyo de casi todas las compañías ferroviarias y observatorios influyentes, la hora ferroviaria estándar se introdujo el 18 de noviembre de 1883. No fue legalmente aprobada hasta 1918.
Corea
En Corea, en 1904, durante la Guerra ruso-japonesa, el gobierno de ocupación japonés impuso la hora estándar de Japón en lugar de la tradicional coreana. En 1908, se volvió a la hora coreana, que estaba referenciada a la GMT con un adelanto de ocho horas y 30 minutos.
India
Las compañías de trenes de la India crecieron rápidamente. Conectaban ciudades como Bombay, Calcuta, Lahore y Madrás, y cada línea usaba el horario local. A finales de la década de 1860, al conectarse las redes, la situación se volvió confusa. En 1870, se adoptó la hora de Madrás para todas las líneas. Las razones principales fueron que Madrás está aproximadamente a medio camino entre Calcuta y Bombay, y su observatorio estableció el patrón horario para sincronizar los relojes de las estaciones.
La extensión del país y los sistemas de autonomía de Bombay y Calcuta impidieron que el horario único ferroviario se extendiera a todo el país hasta bien entrado el siglo XX.
Aunque en 1884 se propuso establecer una misma zona horaria, no fue hasta 1906 cuando se estableció una zona horaria única usando la hora de Prayagraj. Aun así, Calcuta mantuvo su propia hora hasta 1948, y Bombay siguió manteniendo una hora no oficial hasta 1955.
¿Cómo afectó el tiempo ferroviario a la sociedad?
La introducción del tiempo en el ferrocarril generó algunas discusiones, que se reflejaron en el arte de la época:
- William Wordsworth, al protestar contra la construcción del Ferrocarril Kendal y Windermere en 1844, escribió sobre su preocupación por la pérdida de la tranquilidad rural debido a la llegada de la gente de las ciudades industriales.
- Charles Dickens expresó su preocupación varias veces, como en Dombey e hijo, donde escribió que "incluso se observaba el tiempo de los trenes en los relojes, como si el sol mismo hubiera cedido".
- Thomas Hardy en Un par de ojos azules menciona cómo el tiempo ferroviario parecía hacer que el tiempo humano se encogiera.
- Alan Plater, un dramaturgo inglés, escribió la obra Only A Matter Of Time en 2002. En ella, un granjero galés y Isambard Kingdom Brunel se encuentran, y se habla de cómo la llegada del ferrocarril requeriría la estandarización del tiempo y cómo afectaría la vida de los aldeanos.
Los relojes en las estaciones de tren
Debido a la importancia de mantener los horarios de los trenes y a que pocas personas tenían relojes en casa, se colocaron relojes públicos en las estaciones. Estaban en los vestíbulos, andenes, fachadas y otros lugares visibles de las estaciones más importantes. El reloj de la estación se volvió un elemento muy importante, destacándose en la arquitectura de los edificios, a veces de forma monumental.
Por lo general, los relojes de las estaciones solían adelantarse dos o tres minutos. Esto era para que los viajeros se dieran prisa y llegaran a la estación con tiempo suficiente. Esta costumbre, que se ha convertido en una tradición, se mantiene en algunos lugares como la estación Grand Central de Nueva York, donde los trenes siempre salen un minuto más tarde de lo que marca la hora oficial.
Los relojes del vestíbulo y de los andenes de una estación suelen estar conectados a la misma maquinaria. El reloj del andén principal, que a menudo está en el centro, tiene dos caras para que se pueda ver desde ambos lados.
Galería de imágenes
Véase también
En inglés: 24-hour clock Facts for Kids