Isidoro Ramírez Burgaleta para niños
Datos para niños Isidoro Ramírez Burgaleta |
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| Información personal | ||
| Nacimiento | 31 de marzo de 1803 Fustiñana (España) |
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| Fallecimiento | 12 de noviembre de 1865 Tudela (España) |
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| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Primera mujer: Teresa Peralta Bona (sin hijos) 1929-31; Segunda Mujer: 1841 Quintina Oliver Montaner | |
| Hijos | Tres | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Abogado, Juez, Militar, Escritor | |
| Lengua literaria | Español | |
| Géneros | Fueros, Derecho penal, Historia, | |
Isidoro Ramírez Burgaleta (nacido en Fustiñana, el 31 de marzo de 1803, y fallecido en Tudela, el 12 de noviembre de 1865) fue una persona muy importante en la historia de Navarra. Fue abogado, juez, escritor y profesor de Derecho. También participó en conflictos militares importantes de su época, como el Trienio Liberal (1820-1823) y la primera guerra carlista. Se esforzó por encontrar un equilibrio entre la Constitución Española de 1837 y los Fueros de Navarra, que eran las leyes tradicionales de la región. Además, fue miembro de la Comisión General de Códigos en 1860, un grupo encargado de crear nuevas leyes.
Contenido
¿Quién fue Isidoro Ramírez Burgaleta?
Isidoro Ramírez Burgaleta nació en la localidad navarra de Fustiñana el 31 de marzo de 1803. Su padre, Isidoro Ramírez Morales, era de Bordalba (Zaragoza), y su madre, María Antonia Burgaleta Urrutia, de Cabanillas (Navarra). Su padre trabajó para el gobierno en la administración del Canal de Tauste. La familia de Isidoro tenía tierras de regadío y se consideraba "antigua, noble y española".
Isidoro aprendió a leer y escribir en la escuela de su pueblo. A los ocho años, ingresó como alumno interno en la Escuela Pía de Zaragoza, donde estudió durante dos años. Después, fue a la universidad de esa misma ciudad, desde 1815 hasta 1820. Allí estudió primero Filosofía y luego tres cursos de Derecho.
Su participación en el Trienio Liberal (1820-1823)
Isidoro Ramírez se unió muy joven a la causa liberal, que buscaba un gobierno más moderno y con leyes para todos. Cuando estaba en su tercer año de Derecho en la Universidad de Zaragoza, se alistó en una compañía de estudiantes para defender la ciudad.
En enero de 1821, con solo 17 años, se unió a los Cazadores voluntarios de Tudela. Él mismo pagó su uniforme, armas y caballo. Esta compañía se unió a las tropas de Joaquín de Pablo ("Chapalangarra"), y con ellos Isidoro participó en su primer combate. Durante este tiempo, fue secretario personal de Joaquín de Pablo. En abril de 1823, fue nombrado ayudante del jefe de Estado Mayor, el brigadier Villa.
Estudios y dificultades (1823-1827)
Cuando el ejército liberal se rindió, Isidoro recibió su baja en Valladolid. Allí terminó sus estudios de Derecho, pero no pudo obtener el título de abogado. Sus ideas liberales le causaron muchos problemas en esos años. Sufrió "persecuciones" y "malos informes" que le impidieron conseguir cargos públicos, volver al ejército o ejercer como abogado.
Prácticas en Madrid (1827-1829)
Desde junio de 1827 hasta finales de 1829, Isidoro vivió en Madrid. Allí practicó el derecho en los despachos de abogados como Argumosa, Cambronero y Tarín. Sin embargo, no quiso o no pudo obtener el título de abogado porque no quería "humillarse" al tener que pedir un permiso especial, ya que lo veía como una forma de "manchar el nombre de verdadero liberal".
Tampoco pudo regresar a la carrera militar porque se le consideraba "impurificado" por haber servido al gobierno constitucional.
Hacia 1829, Isidoro regresó con su familia, que se había mudado de Fustiñana a Cortes (Navarra). Se casó con Teresa Peralta Bona, una viuda con dinero, pero su matrimonio duró poco, ya que ella falleció en junio de 1831 a los 35 años. Tuvieron una hija que murió antes de cumplir un año.
En 1830, estuvo preso en la cárcel de Pamplona. Fue acusado de ayudar a Espoz y Mina, un famoso militar liberal que había intentado entrar en España desde Francia.
Entre 1830 y 1833, fue elegido varias veces concejal, alcalde y regidor decano en la villa de Cortes.
Participación en la Primera Guerra Carlista (1833-1838)
Al comienzo de la primera guerra Carlista, Isidoro Ramírez apoyó firmemente a la reina Isabel II. Él mismo dijo que fue el primer ciudadano civil en Navarra y Aragón en decidirse a defender el trono de la Reina.
Se alistó de inmediato en el ejército. El 16 de octubre de 1833, fue nombrado comandante de los pasos del Ebro, desde El Bocal de Fontellas (Navarra) hasta el límite con Aragón. Su misión era vigilar esos pasos y convencer a los pueblos de la ribera navarra para que apoyaran a Isabel II.
Gracias a su conocimiento de la zona, el 28 de diciembre fue asignado al Estado Mayor de las operaciones en la Ribera navarra. Participó en varias batallas, como Carrascal (12 de diciembre), Lumbier (28 de febrero de 1834), Irún (18 de junio), Ochagavía (28 de septiembre) y Sangüesa (14 de octubre). También estuvo en Mendigorría (16 de julio de 1835), Alegría (27 y 28 de octubre), Belascoáin (10 de noviembre), la batalla en las Peñas de San Fausto (22 de noviembre) y la batalla de Arlabán (16 y 17 de enero de 1836), y Borda de Iñigo (1 de agosto de 1836).
A finales de agosto de 1836, fue nombrado comandante de la línea del Ebro, desde Alfaro (La Rioja) hasta Novillas (Zaragoza).
Entre otras tareas, administró los bienes confiscados al duque de Granada de Ega.
Manuel Gurrea, comandante general de la Ribera, le pidió que reclutara hombres para el ejército de Isabel II. En pocos días, Isidoro logró alistar a más de 146 hombres en Cortes (Navarra) y los mantuvo a su cargo durante un mes y medio. Al año siguiente, reclutó a más de 80 hombres para el batallón de Tudela.
En octubre de 1836, fue nombrado comandante del fuerte de Carcastillo. Allí, con 200 hombres, tuvo que defenderse de las fuerzas carlistas que intentaron tomarlo. A finales de ese año, se le encargó inspeccionar la Guardia Nacional de los pueblos de la merindad de Tudela.
A finales de 1837, el virrey de Navarra lo puso bajo sus órdenes directas.
Abogado y juez (1838-1865)
Una de las misiones que le encargó el Virrey lo llevó a Zaragoza. Durante su estancia allí, obtuvo el título de abogado en la Audiencia Territorial el 24 de marzo de 1838.
Fue ascendido a comandante de escuadrón en el ejército de Isabel II. En noviembre de 1838, fue nombrado juez de primera instancia en Lumbier de forma temporal. Compaginó su trabajo como juez con encargos del Capitán General.
En 1840, se inscribió en el colegio de abogados de Tudela (Navarra) y gestionó su entrada en la carrera judicial.
En 1841, se casó en Buñuel (Navarra) con Quintina Oliver Montaner. Con ella tuvo dos hijos y una hija.
En 1841, fue nombrado juez de primera instancia en Fraga (Huesca). Ese mismo año, el jefe político de Huesca le dio autoridad en todo el distrito judicial de Fraga. Además, el capitán general lo nombró comandante, lo que significaba que tenía autoridad civil, política y militar en la zona. Rechazó ser jefe político de Lérida y juez de Carballo (La Coruña). También se negó a presentarse como diputado a Cortes, a pesar de la presión de amigos.
El 19 de julio de 1843, fue destinado como juez a Calatayud, y el 27 de agosto al juzgado de Zaragoza. Su trabajo allí fue muy valorado. La Academia de Jurisprudencia de Zaragoza lo nombró profesor. El 21 de junio de 1844, se le concedieron los honores de magistrado.
Participó en dos casos importantes con mucha habilidad, lo que le valió ser nombrado Magistrado de la Audiencia Territorial de Cáceres. Sin embargo, no llegó a ocupar el puesto, ya que fue cesado como juez el 4 de abril de 1847 debido a cambios políticos y la caída de varios gobiernos.
Regresó a Tudela, donde en abril de 1849 fundó el periódico La Merindad, que trataba sobre "administración e intereses materiales", pero duró poco tiempo.
De 1850 a 1865, vivió en Madrid, trabajando como abogado. Durante este periodo, publicó sus ideas para mejorar el Código Penal.
Por sus méritos, la reina Isabel II le concedió una entrevista y la posibilidad de que uno de sus hijos estudiara gratis.
Volvió a Tudela (Navarra) al sentirse cansado y débil. Allí falleció poco después, el 12 de noviembre de 1865.
En la década de 1920, su pueblo natal, Fustiñana, le dedicó una de sus calles.
De la espada a la pluma: Su faceta como escritor
Isidoro Ramírez Burgaleta se describía a sí mismo como un gran defensor de las ideas liberales. Decía que, si antes había luchado con la espada, ahora lo haría con su "pobre pluma" contra quienes intentaran crear problemas o quitar derechos.
En noviembre de 1839, el capitán general le encargó hacer un estudio de las fuerzas carlistas y una historia militar de la guerra en Navarra y Aragón. Este trabajo fue la base de las obras que publicó en Zaragoza en 1840 sobre la guerra carlista. Su testimonio es muy valioso porque fue testigo de cómo se desmantelaron las fuerzas carlistas en Navarra.
Mientras estuvo en Zaragoza entre 1839 y 1840, fue el único redactor del periódico El Eco de Aragón, un diario liberal y progresista, mientras su director, Braulio Foz, no pudo trabajar.
Obras publicadas
Isidoro Ramírez Burgaleta escribió varios libros importantes:
- Primeros pasos de Navarra, hacia la guerra civil de 1833: opiniones y deseos de esta provincia (Zaragoza, 1840).
- Apuntes para la modificación de los fueros de Navarra y medios de constituir esta provincia (Zaragoza, 1840).
- Código penal de España reformado, nuevo procedimiento criminal y organización general de los tribunales (Madrid, 1859).
- El Juego y la Policía (Madrid, 1864).
Sus escritos autobiográficos
Isidoro publicó varias veces su "vida pública y privada". Lo hizo para contar sus "méritos y servicios", a veces en el prólogo de sus libros y otras en folletos. Algunas de estas publicaciones son:
- "Vida pública y privada del M. I. Sr. D. Isidoro Ramírez, magistrado honorario de la audiencia territorial de Cáceres y juez cesante de primera instancia de Zaragoza y su cuartel de San Pablo escrita por él mismo en justa vindicación de su honor y reputación".
- "Relación de los méritos y servicios de Don Isidoro Ramirez y Burgaleta, Comandante efectivo de caballería del ejército, Juez de primera instancia cesante, Magistrado honorario, profesor académico de la Jurisprudencia Aragonesa, y abogado del ilustre colegio de Madrid", fechado en Madrid el 20 de noviembre de 1856.
Su aporte a la relación entre Fueros y Constitución
¿Qué era el conflicto político?
Para los liberales navarros, un tema muy importante era cómo modernizar las leyes y el gobierno. Querían saber si Navarra debía tener sus propias leyes (los Fueros, que funcionaban como una constitución desde el siglo XIII) o si debía integrarse completamente en la nueva Constitución española, que concentraba el poder en Madrid. Este conflicto fue una de las razones principales de los debates políticos y de la guerra carlista.
¿Cómo propuso conciliar Constitución y Fueros?
Isidoro Ramírez Burgaleta propuso una solución para que la Constitución y los Fueros pudieran convivir. Su visión era única porque era un liberal convencido, navarro, había participado en los conflictos militares y tenía una sólida formación jurídica como abogado y juez.
La difusión de sus ideas
A principios de 1840, publicó Apuntes para la modificación de los fueros de Navarra y medios de constituir esta provincia. Este libro fue muy influyente en los círculos políticos de la época y ayudó a formar los acuerdos legislativos posteriores, que se concretaron en la famosa ley paccionada de 1841.
El profesor García Sanz-Marcotegui, quien ha estudiado y editado las obras de Ramírez Burgaleta, ha destacado la importancia de este libro y cómo contribuyó a la política navarra de entonces.
Sus propuestas para la conciliación
Algunas de sus ideas para conciliar las leyes fueron:
- La Constitución de 1837 es, en esencia, lo mejor de la antigua constitución de Navarra.
- No se trataba de eliminar los fueros del antiguo reino, sino de "trasladarlos de Pamplona a Madrid", es decir, adaptarlos al nuevo sistema nacional.
- Se mantenía la figura del Virrey.
- La Diputación (gobierno regional) se convertiría en un gobierno provincial representativo, con miembros de las cinco merindades navarras y de los ciudadanos.
- Los ayuntamientos se modernizarían, pero conservarían sus métodos de elección y sus "veintenas" (grupos de representantes). Así se mantendría lo valioso de las instituciones navarras.
La Constitución de 1837 se aplicaría en:
- Los órganos de representación política (que estarían en Madrid, no en las antiguas Cortes navarras).
- La justicia, que sería administrada por jueces de primera instancia (como el propio Ramírez Burgaleta) y por la audiencia provincial, en lugar de por alcaldes, consejos y cortes tradicionales.
Una figura importante a recordar
Isidoro Ramírez Burgaleta, aunque fue una persona muy influyente en su tiempo, ha pasado bastante desapercibido en los estudios del siglo XIX navarro. Sin embargo, en los últimos años, gracias a los trabajos del profesor Ángel García-Sanz Marcotegui, se ha descubierto la gran influencia que tuvo con sus ideas y propuestas sobre los Fueros navarros.
Aunque en sus escritos personales a veces usaba expresiones muy grandes para hablar de sus logros, esto no quita que sus aportaciones al derecho foral (las leyes tradicionales) y al sistema penal español sean muy valiosas. Su dedicación al estudio y su experiencia como juez lo convierten en una figura importante para entender la justicia de su época.
Como ha dicho la profesora Dolores del Mar Sánchez, de la UNED: "No debe engañarlos la ausencia de grandes méritos de la figura, pues fueron rechazados con la finalidad de consagrarse al estudio, llegando a ser invitado a incorporarse a la Comisión de Códigos". Esto significa que, aunque no buscó grandes honores, su trabajo intelectual fue tan importante que fue invitado a formar parte de la Comisión de Códigos, un grupo clave para la creación de leyes.