Vicente Parra Bordetas para niños
Datos para niños Vicente Parra Bordetas |
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| Información personal | ||
| Nacimiento | 12 de noviembre de 1886 Madrid (España) |
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| Fallecimiento | 1967 Caracas (Venezuela) |
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| Nacionalidad | Española | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Médico de cabecera | |
Vicente Parra Bordetas (nacido en Madrid, España, en 1886 y fallecido en Caracas, Venezuela, en 1967) fue un médico español. Se destacó por su trabajo en diferentes lugares, incluyendo un hospital en Toulouse, Francia, llamado "Varsovie". Este hospital fue creado por españoles al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
Vicente Parra se graduó como médico en 1908. Trabajó en pueblos de la Provincia de Toledo y en Madrid. Durante la Guerra civil española, sirvió como médico para un cuerpo de seguridad. En 1939, se trasladó a Francia. En 1943, fue detenido y llevado a un campo de internamiento llamado Le Vernet. Desde allí, fue trasladado a Dachau en un tren especial en 1944. Después de ser director del Hospital Varsovie, se mudó a Caracas, donde vivió hasta su fallecimiento en 1967.
La vida de Vicente Parra Bordetas
Sus inicios como médico en España
Vicente Parra Bordetas nació en 1886. Fue el hijo mayor de seis hermanos. Su familia tenía un negocio de fabricación y venta de básculas en Madrid. Vicente estudió medicina y se licenció en 1908. Poco después, comenzó a trabajar como médico en Mora, un pueblo de Toledo. Allí conoció a Josefa Hidalgo Samper, con quien se casó en 1910. Tuvieron cuatro hijos.
En 1915, se mudó a Lominchar, también en Toledo, para trabajar como médico. En 1921, regresó a Madrid. Allí colaboró con varios hospitales y una institución médica. En 1929, volvió a la provincia de Toledo. Fue contratado como médico y supervisor de sanidad en Cedillo del Condado.
Su papel durante la Guerra Civil Española
En septiembre de 1936, las tropas que se habían levantado contra el gobierno avanzaron hacia Madrid. Vicente Parra se fue con su familia a la capital. Allí, colaboró con una organización de ayuda. Luego, se unió como médico a un cuerpo de seguridad. Su nombramiento como capitán médico se publicó en un documento oficial en agosto de 1937.
En febrero de 1938, solicitó un traslado a Barcelona. Según un familiar, fue enviado a Barcelona después de unos eventos importantes en mayo de 1937. Las tropas del gobierno en esa ciudad estaban formadas principalmente por el cuerpo de seguridad al que él pertenecía. En diciembre de 1938, fue enviado a un hospital en Gerona.
Su experiencia en Francia y los campos de internamiento
Después de la caída de Barcelona, Vicente Parra cruzó a Francia en febrero de 1939. Lo hizo con muchos otros españoles que se retiraban. Pasó por varios campos de internamiento. En noviembre de 1939, él y sus hijos fueron instalados en el campo de Clairfont. Allí, Parra se encargaba de la enfermería.
Todos ellos se unieron a grupos de trabajadores extranjeros. Compartieron el destino de unos 1500 españoles que trabajaron para una fábrica de explosivos en Toulouse. Parra colaboraba activamente con la Resistencia francesa. Ayudaba a los miembros de la Resistencia con atención médica. También colaboraba en la preparación de materiales.
El 8 de enero de 1943, Vicente Parra fue detenido por la policía francesa. Fue encarcelado en Toulouse. El 17 de marzo, fue internado de nuevo en el campo de Le Vernet. Este campo estaba a unos 60 kilómetros al sur de Toulouse. Según los registros, fue internado por ser considerado un enlace entre grupos de personas en el campo y en Toulouse. También se decía que podría tener un papel importante en caso de problemas.
El campo de Le Vernet se había construido para prisioneros de la Primera Guerra Mundial. A partir de 1939, se convirtió en un campo disciplinario. Allí ingresaron refugiados considerados "peligrosos" o "extremistas". Entre ellos había españoles y personas de otros países. Miles de personas pasaron por este campo entre 1939 y 1944. Hoy solo queda un cementerio y un pequeño museo.
En Le Vernet, Vicente Parra fue nombrado médico del campo. También atendió a los internos de una cárcel en Toulouse. Un informe de septiembre de 1943 dice que "presta grandes servicios en el hospital". Un rabino que estuvo allí, Georges Vadnai, contó una anécdota sobre cómo el doctor Parra le diagnosticó una enfermedad de la columna vertebral con solo observarlo. A pesar de los informes que pedían su liberación, Parra solo salió de Le Vernet custodiado por soldados alemanes, camino a Dachau.
El difícil viaje en el "Tren Fantasma"
El 9 de junio de 1944, tres días después del desembarco aliado en Normandía, soldados alemanes tomaron el control del campo de Le Vernet. El 30 de junio, comenzó el traslado de los prisioneros a Alemania. Cuatrocientos tres internos de este campo fueron llevados a Toulouse. Allí formaron el grupo principal de deportados del llamado "Tren Fantasma". A ellos se sumaron otros prisioneros de una cárcel de Toulouse y veinte mujeres.
El 2 de julio, el viaje comenzó. Los prisioneros iban muy apretados en vagones de mercancías. Había entre 70 y 80 personas en cada vagón, que estaba diseñado para 40. Eran vigilados por unos 150 soldados. El tren pasó por Burdeos. Intentó ir hacia París, pero la ruta era incierta y la aviación aliada los acosaba. Esto obligó a los alemanes a regresar a Burdeos. Allí, los prisioneros permanecieron en una antigua sinagoga desde el 9 de julio hasta el 9 de agosto. Durante ese mes, diez de ellos fueron fusilados.
Cuando la expedición se puso en marcha de nuevo, se habían sumado otros 110 hombres y 40 mujeres. El total de prisioneros era ahora de 690. No todos los días los soldados alemanes les permitían comer. La Cruz Roja les daba comida de forma muy limitada. Pero las mayores dificultades eran la falta de agua, espacio y ventilación. Las pequeñas ventanas de los vagones siempre estaban cerradas para evitar fugas. Era pleno agosto, y en el sur de Francia fue un verano muy caluroso. Para poder tumbarse, tenían que hacerlo por turnos. Durante el viaje, Vicente Parra y otro médico español, el Doctor Van Dyck, ayudaron a los enfermos y heridos.
El tren salió de Burdeos el 9 de agosto. Se dirigió de nuevo a Toulouse y Nimes, para luego subir hacia Lyon. En dos ocasiones, los prisioneros tuvieron que cruzar un río a pie. Los puentes ferroviarios estaban dañados por la aviación aliada. El 18 de agosto, caminaron 17 kilómetros, cargando también con el equipaje de sus guardianes alemanes.
Al día siguiente, el tren fue atacado de nuevo por la aviación aliada. Los pilotos no sabían que el tren estaba lleno de prisioneros. Una mujer, Hélène Jaume, recordó en 1990 cómo su marido, médico de la zona, atendió a los heridos. Ella describió la escena de los prisioneros heridos y sucios. El doctor Parra se acercó a su marido y le dijo que él también era médico. Su marido le pidió que lo acompañara para ayudar, pero Parra prefirió quedarse con sus compañeros de viaje.
Finalmente, el convoy llegó a Alemania el 26 de agosto. Esto fue ocho semanas después de salir de Le Vernet. Habían pasado 18 días sin que los prisioneros bajaran de los vagones, salvo en ocasiones muy puntuales.
El 28 de agosto, 536 deportados llegaron al campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich. Unos 130 se habían escapado durante el viaje. Veinte habían muerto, y seis heridos se quedaron en un hospital en el camino. Vicente Parra, que tenía 57 años, tuvo la suerte de sobrevivir y presenciar la liberación del campo.
Su vida en Dachau
En Dachau, Vicente Parra estuvo en diferentes barracones. Volvió a trabajar como médico de los prisioneros en la enfermería. Atendió a quienes habían sido afectados por situaciones difíciles y a algunos aviadores heridos. A principios de 1945, hubo una epidemia de tifus en el campo, y Parra colaboró en los trabajos para controlarla.
Cuando el campo fue liberado por los estadounidenses el 29 de abril de 1945, él representaba a los españoles en el Comité Internacional de Prisioneros. Después de la liberación, trabajó con las autoridades estadounidenses hasta que el último español pudo salir del campo. Una anécdota cuenta que el doctor Parra ayudó a un prisionero español a obtener su liberación después de una larga discusión. Dos ex-prisioneros, José Artime y Ramón Buj, lo recordaron como un "gran cirujano" y una "buena persona" que ayudó a muchos.
Director del Hospital Varsovia en Toulouse
En junio de 1945, el doctor Parra regresó a Toulouse. Allí se encontraban su esposa y sus hijos. Pesaba solo 40 kilos, a pesar de medir 1,70 metros. Se instaló con su familia y tardó varios meses en recuperarse. Luego, trabajó brevemente en un laboratorio clínico. Después, fue contratado en un hospital que los españoles habían creado tras la liberación de la ciudad. Este hospital se llamaba Hospital Varsovia, y aún existe con el nombre de Hôpital Joseph Ducuing-Varsovie.
El Hospital Varsovia se creó para atender a los españoles heridos y enfermos. Muchos de ellos habían participado en la resistencia contra los alemanes. También atendió a los heridos en un intento de entrada en el Valle de Arán en octubre de 1944. Más tarde, comenzó a atender a todos los refugiados españoles en general.
En 1946, Vicente Parra colaboraba con organizaciones. En agosto de 1946, hubo un congreso en Toulouse donde el doctor Parra fue portavoz de una asociación. En septiembre de 1946, una representante de una organización estadounidense forzó el cambio de director del hospital. Vicente Parra fue nombrado nuevo director. Era un médico muy respetado. Sin embargo, su independencia hizo que fuera reemplazado en febrero de 1948.
Después de su cese, la colaboración de Parra con estas organizaciones terminó. Más tarde, en septiembre de 1950, el gobierno francés disolvió varias organizaciones españolas. Los médicos del Hospital Varsovia fueron detenidos. Después, un grupo de médicos franceses compró el equipo y el edificio del hospital.
Su vida en Venezuela
El mismo año en que fue destituido, en 1948, Vicente Parra se fue a Venezuela. Se embarcó en Génova en un barco estadounidense. En el barco también viajaban su esposa, dos de sus hijos y su futuro yerno. En Venezuela, entre febrero y abril de 1949, hizo un curso obligatorio de medicina tropical. Luego, se convirtió en profesor de ese curso. Después, trabajó en un servicio médico rural. En 1957, por problemas de salud, tuvo que instalarse definitivamente en Caracas.
El doctor Parra falleció en Caracas en 1967, a los 80 años. No volvió a pisar suelo español desde el 9 de febrero de 1939.