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Tasa Tobin para niños

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El Impuesto sobre las Transacciones Financieras (conocido como ITF), a veces llamado "tasa Tobin", es un tipo de impuesto que se aplica a ciertas operaciones de dinero. Fue propuesto por un economista de Estados Unidos llamado James Tobin en 1971.

La idea de este impuesto volvió a ser importante en los años 90, cuando grupos como Attac lo propusieron para ayudar a controlar los mercados financieros. También se habló mucho de él en los años 2000, especialmente después de la crisis económica de 2008.

James Tobin explicó que su idea original era solo para hacer que los mercados de cambio de monedas internacionales fueran menos inestables. Sin embargo, más tarde se propuso que el dinero recaudado con este impuesto se usara para fines sociales o para ayudar a controlar las crisis financieras. Desde 2011, muchas autoridades y organizaciones, como Oxfam (que lo llamó "Impuesto Robin Hood"), han vuelto a pedir que se aplique.

En 2001, James Tobin describió su propuesta así:

El impuesto a las transacciones financieras fue creado para reducir los cambios bruscos en los tipos de cambio de las monedas. La idea es muy sencilla: se aplicaría un pequeño impuesto —por ejemplo, un 0,5% del valor— cada vez que se cambia una moneda por otra. Esto desanima a los especuladores, ya que muchos inversores mueven su dinero en monedas extranjeras por muy poco tiempo y tendrían que pagar el impuesto muchas veces. Sin este impuesto, cuando el dinero se retira rápidamente, los países deben subir mucho los intereses para que su moneda siga siendo atractiva. Pero los intereses altos y los cambios constantes son malos para la economía de un país, como se vio en las crisis financieras de los años 90 en México, el Sudeste Asiático y Rusia. Con mi propuesta de impuesto, los países tendrían más libertad para proteger su economía y se limitaría el poder excesivo de los mercados financieros.

Es importante saber la diferencia entre un impuesto y una tasa:

  • Los impuestos son pagos obligatorios que se hacen sin recibir un servicio directo a cambio.
  • Las tasas son pagos por un servicio o beneficio específico que se recibe de la administración.

La "tasa Tobin" es en realidad un impuesto sobre el movimiento de dinero.

Archivo:EU financial transaction tax
En 2014 se acordó la entrada en vigor en 2016 de una Tasa Tobin en la Unión Europea bastante rebajada contando con la oposición de Reino Unido y Suecia.

¿Qué es el Impuesto sobre Transacciones Financieras?

La idea original de James Tobin

El objetivo principal de James Tobin al crear su idea de un impuesto sobre el cambio de monedas era encontrar una forma de controlar los cambios bruscos en el valor de las monedas. Él pensaba que los movimientos de dinero entre países causaban problemas a las economías nacionales. Los gobiernos tenían dificultades para manejar grandes cantidades de dinero que se movían rápidamente, lo que afectaba el empleo, la producción y los precios.

Tobin vio dos posibles soluciones. La primera era que todos los países usaran una moneda común y tuvieran políticas económicas unificadas. La segunda era que hubiera más separación financiera entre países, para que los bancos centrales y los gobiernos tuvieran más libertad para manejar sus propias economías. Tobin prefería la primera opción, pero como no la veía posible, apoyó la segunda. Por eso, propuso "poner un freno" a los mercados internacionales de dinero, que le parecían demasiado rápidos.

Su método para "poner un freno" fue sugerir un impuesto sobre todas las operaciones de cambio de una moneda a otra, que fuera proporcional al tamaño de la operación. Él dijo:

Sería un impuesto acordado por todos los países, y cada gobierno lo administraría en su propio territorio. Por ejemplo, Gran Bretaña sería responsable de cobrar el impuesto sobre todas las operaciones de cambio de moneda que se hicieran en los bancos de Londres. El dinero recaudado se entregaría al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco Mundial. El impuesto se aplicaría a la compra de cualquier instrumento financiero en otra moneda, desde billetes hasta títulos de propiedad. También debería aplicarse a los pagos por bienes y servicios vendidos por alguien de otra zona monetaria. No quiero poner barreras al comercio, pero no veo otra forma de evitar que las operaciones financieras se disfracen de comercio.

La idea de Tobin fue influenciada por el trabajo de John Maynard Keynes, otro economista importante, quien ya había hablado de un impuesto similar para las operaciones en la bolsa de valores. Keynes pensaba que la especulación excesiva de los inversores sin información aumentaba la inestabilidad de los mercados.

Diferentes versiones del Impuesto sobre Transacciones Financieras (ITF)

La propuesta de Spahn

En 1995, el economista Paul Bernd Spahn dijo que la "tasa Tobin" original no era práctica. Explicó que es muy difícil distinguir entre las operaciones normales y las especulativas. Si el impuesto fuera muy alto, afectaría negativamente las operaciones financieras, especialmente si también se aplicara a los derivados (instrumentos financieros complejos). Un impuesto más bajo reduciría el impacto negativo, pero no detendría la especulación.

Spahn sugirió una alternativa: un impuesto con dos niveles. Tendría una tasa baja para las operaciones normales y un recargo muy alto para las operaciones "repetidas" que ocurren durante ataques especulativos. Este recargo solo se activaría en momentos de mucha inestabilidad.

Derechos Especiales de Giro

El 19 de septiembre de 2001, el inversor George Soros propuso que los países ricos dieran "Derechos Especiales de Giro" (DEG) para ayudar a otros países, sin descartar la idea de la "tasa Tobin". Él creía que la "tasa Tobin" podría desanimar la especulación con monedas, pero también podría reducir la facilidad con la que se hacen las operaciones en el mercado.

¿Qué abarca el concepto de Tobin?

El término "tasa Tobin" se usa a menudo para referirse tanto al impuesto sobre el cambio de monedas (la idea original de Tobin) como a otras formas más generales de impuestos sobre las transacciones financieras. En ambos casos, las ideas propuestas pueden ser para un solo país o para varios países.

Por ejemplo, en 2001 se decía que la "tasa Tobin" había vuelto a ser importante en las discusiones para mejorar el sistema financiero internacional. También se estaban estudiando formas de introducirla en las Naciones Unidas.

Otro ejemplo de 2009 muestra que los líderes de la Unión Europea pidieron al Fondo Monetario Internacional (FMI) que considerara un impuesto global sobre las transacciones financieras. Aunque no lo llamaron formalmente "tasa Tobin", dijeron que lo veían como una herramienta útil para aumentar los ingresos.

La idea original y el movimiento por la justicia global

La propuesta de James Tobin de un "impuesto sobre las transacciones financieras" estuvo sin mucha atención por más de 20 años. Pero volvió a ser relevante con la crisis financiera asiática de 1997. En diciembre de 1997, Ignacio Ramonet, editor de Le Monde diplomatique, revivió el debate con un artículo. Ramonet propuso crear una organización para impulsar este impuesto, que se llamó Attac (Asociación por la Tributación de las Transacciones Financieras y la Acción Ciudadana). Así, el impuesto se convirtió en un tema clave para el movimiento por la justicia global, y se discutió en universidades, en las calles y en los parlamentos de muchos países.

En una entrevista en 2001, James Tobin se desmarcó del movimiento por la justicia global. Él dijo:

No tengo absolutamente nada en común con esos rebeldes. Por supuesto, estoy agradecido, pero el mayor aplauso viene del lugar equivocado. Miren, soy un economista, y como la mayoría de los economistas, apoyo el libre comercio. Además, estoy a favor del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio. Han usado mi nombre de forma incorrecta. [...] el impuesto sobre las transacciones en moneda extranjera fue diseñado para reducir y suavizar los cambios en el valor de las monedas.

Tobin señaló que su propuesta original solo buscaba "poner un freno al tráfico de monedas extranjeras", mientras que el movimiento por la justicia global se enfocaba en "los ingresos de los impuestos con los que quieren financiar sus proyectos para mejorar el mundo". El economista no estaba en contra de usar el dinero recaudado, pero destacó que ese no era el aspecto más importante de su impuesto.

Attac y otras organizaciones han reconocido que, aunque la idea original de Tobin es fundamental, creen que el impuesto podría generar fondos para ayudar a los países en desarrollo y permitir a los gobiernos tener más control sobre los mercados financieros.

En marzo de 2002, el profesor Willem Buiter, quien fue alumno de James Tobin, escribió que la "tasa Tobin" había sido adoptada por algunos de los mayores opositores a la globalización. Buiter añadió que Tobin rechazó la idea de usar la "tasa Tobin" para aumentar los ingresos para la ayuda al desarrollo. En septiembre de 2009, Buiter también escribió que "Tobin fue un genio... pero probablemente la 'tasa Tobin' fue su idea más extraña".

Propuestas e implementaciones del ITF en el mundo

Al principio, se pensó que el impuesto sobre las transacciones financieras necesitaría ser implementado por muchos países a la vez, porque sería difícil para un solo país hacerlo. Por eso, se ha propuesto que una institución internacional, como las Naciones Unidas, lo gestionara. Esto también le daría a la ONU una fuente importante de fondos que no dependería de las donaciones de los países miembros. Sin embargo, también ha habido ideas para que el impuesto se aplique a nivel nacional.

Aunque tuvo algo de apoyo en países con movimientos políticos de izquierda, la propuesta de la "tasa Tobin" recibió muchas críticas de economistas y gobiernos. Especialmente de aquellos con mercados libres y un gran sector bancario internacional, quienes decían que sería imposible de implementar y que desestabilizaría los mercados de cambio de monedas.

La mayoría de las veces que se ha intentado aplicar la "tasa Tobin" (ya sea como un impuesto específico sobre el cambio de monedas o un impuesto más general sobre las transacciones financieras) ha sido a nivel nacional. En julio de 2006, el analista Marion G. Wrobel estudió las experiencias de varios países con estos impuestos.

La experiencia de Suecia con los impuestos financieros

El estudio de Wrobel destacó la experiencia de Suecia con diferentes impuestos sobre las transacciones financieras. En enero de 1984, Suecia introdujo un impuesto del 0,5% sobre la compra o venta de un activo financiero. Así, una operación completa (comprar y vender) tenía un impuesto del 1%. En julio de 1986, el impuesto se duplicó. En enero de 1989, se introdujo un impuesto mucho más bajo (0,002%) sobre los activos de renta fija (como bonos) con vencimiento superior o inferior a 90 días. Para los bonos con vencimiento de cinco años o más, el impuesto era del 0,003%.

La recaudación de estos impuestos no fue buena. Por ejemplo, se esperaba que el impuesto sobre los valores de renta fija generara 1500 millones de coronas suecas al año. Pero en realidad, nunca superó los 80 millones y el promedio fue de unos 50 millones. Además, como el volumen de operaciones gravadas disminuyó, la recaudación de impuestos sobre las ganancias de capital también bajó, eliminando el efecto positivo del impuesto sobre las transacciones.

El día que se anunció el impuesto, los precios de las acciones cayeron un 2,2%. Pero hubo información previa al anuncio, lo que explicaría una caída del 5,35% en los precios durante los 30 días anteriores. Cuando el impuesto se duplicó, los precios volvieron a caer un 1%. Estas caídas estaban relacionadas con el valor esperado de los futuros pagos de impuestos. Así, se vio que los impuestos sobre los valores de renta fija solo aumentaron el costo de la deuda pública, lo que fue otro argumento en contra del impuesto.

Aunque el impuesto sobre los valores de renta fija era mucho más bajo que el de capital, el impacto en el mercado fue más drástico. Durante la primera semana del impuesto, el volumen de operaciones de bonos cayó un 85%, a pesar de que el impuesto para los bonos a cinco años era solo del 0,003%. El volumen de operaciones de futuros cayó un 98% y el mercado de opciones desapareció. El 15 de abril de 1990, se eliminó el impuesto sobre los activos de renta fija. En enero de 1991, los demás impuestos se redujeron a la mitad y a finales de ese año se eliminaron por completo. Una vez que se quitaron los impuestos, los volúmenes de operaciones volvieron a crecer mucho durante los años noventa.

La experiencia de Reino Unido con el impuesto sobre transacciones de valores (Stamp Duty)

Un tipo de impuesto sobre las transacciones financieras en Reino Unido es el Stamp Duty Reserve Tax (SDRT) y el impuesto de sello. Los impuestos de sello se introdujeron en 1808 como un impuesto sobre la compra de acciones, mucho antes de la "tasa Tobin". En 1963 se hicieron cambios. Ese año, el impuesto era del 2%, y fluctuó entre el 1% y el 2% hasta que se empezó a reducir gradualmente en 1984, cuando se bajó a la mitad, del 2% al 1%, y de nuevo en 1986 del 1% al nivel actual del 0,5%.

Los cambios en los tipos del impuesto de sello en 1974, 1984 y 1986 permitieron a los investigadores estudiar cómo afectaba el impuesto a las operaciones en la Bolsa de Londres. Se encontró que una reducción del 1% en el impuesto en abril de 1984 llevó a un "aumento drástico del 70% en el volumen de valores". Al analizar los tres cambios en los tipos del impuesto, se vio que los anuncios de aumento (o reducción) del impuesto iban seguidos de rendimientos negativos (o positivos) en el mercado.

Propuestas internacionales

En 1996, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo apoyó un estudio completo sobre si la "tasa Tobin" era viable y sus beneficios.

Propuesta europea para la "primera tasa Euro"

A finales de 2001, una versión de la "tasa Tobin" fue aprobada por la Asamblea Nacional de Francia. Sin embargo, fue rechazada en marzo de 2002 por el Senado francés.

El 15 de junio de 2004, la Comisión de Finanzas y Presupuestos del Parlamento Federal de Bélgica aprobó una ley para implementar una "tasa Spahn". Esta ley decía que Bélgica introduciría una "tasa Tobin" una vez que todos los países de la eurozona hicieran una ley similar. En julio de 2005, el ex canciller de Austria, Wolfgang Schüssel, pidió que se aprobara una "tasa Tobin" en la Unión Europea para hacer el sistema financiero más estable e independiente. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por la Comisión Europea.

El 23 de noviembre de 2009, el Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, apoyó una versión europea de la "tasa Tobin". Este impuesto se aplicaría a más que solo las transacciones financieras.

El 29 de junio de 2011, la Comisión Europea pidió aplicar impuestos similares a la "tasa Tobin" al sistema financiero europeo para generar ingresos directos desde 2014. Al mismo tiempo, sugirió reducir los impuestos existentes en los 27 Estados miembros. El 28 de septiembre de 2011, la Comisión Europea aprobó un proyecto para establecer un impuesto sobre la mayoría de las transacciones financieras en la Unión Europea. Esta iniciativa fue apoyada por Alemania, Francia y España, entre otros, y rechazada por Londres.

Debido a la crisis del euro, se ha considerado crear un impuesto a las transacciones financieras que podría reducir la inestabilidad de los mercados, disminuir las inversiones puramente especulativas y generar unos 55.000 millones de euros al año, lo que también permitiría a los países aportar menos dinero a la Unión Europea.

El 9 de octubre de 2012, 11 países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Bélgica, Austria, España, Italia, Estonia y Eslovaquia) acordaron avanzar en la creación de un ITF. La propuesta de Bruselas gravaría con un 0,1% la compra y venta de acciones y bonos, y con un 0,01% las de derivados. Si se implementara en toda la Unión Europea, generaría unos ingresos de 55.000 millones de euros.

Apoyo en algunos estados del G20

El primer país del grupo del G20 en aceptar formalmente la "tasa Tobin" fue Canadá. El 23 de marzo de 1999, la Cámara de los Comunes de Canadá aprobó una resolución pidiendo a su Gobierno que "pusiera en marcha un impuesto sobre las transacciones financieras junto con la comunidad internacional". Sin embargo, diez años después, en noviembre de 2009, el representante del gobierno de Canadá se opuso abiertamente a la resolución de su Cámara de los Comunes.

En septiembre de 2009, el presidente francés Nicolas Sarkozy volvió a hablar de la "tasa Tobin", sugiriendo que el G20 la adoptara. El 7 de noviembre de 2009, el primer ministro británico Gordon Brown dijo que el G20 debería considerar un impuesto sobre la especulación. El 11 de diciembre de 2009, los líderes de la Unión Europea expresaron un amplio apoyo a una "tasa Tobin" en un comunicado enviado al Fondo Monetario Internacional.

La posibilidad de implementar un ITF poco a poco

John Dillon argumenta que no es necesario un acuerdo unánime para implementar un ITF internacional. Propone introducirlo gradualmente, empezando probablemente en Europa, donde hay más apoyo. El primer paso podría ser un impuesto sobre los instrumentos financieros en unos pocos países. Stephan Schulmeister, del Instituto Austríaco de Investigación Económica, ha sugerido que inicialmente Gran Bretaña y Alemania podrían implementar el impuesto en una amplia gama de instrumentos financieros, ya que el 97% de todas las transacciones de divisas en la Unión Europea tienen lugar en estos dos países.

Galería de imágenes

Véase también

Kids robot.svg En inglés: Tobin tax Facts for Kids

  • Attac
  • Ley Glass-Steagall de 1933
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