Bulas de Isabel de Zuazo para niños
Las bulas de doña Isabel de Zuazo son un grupo de sesenta y seis documentos especiales, llamados bulas de indulgencia, que fueron encontrados en el sepulcro de Isabel de Zuazo y su esposo en la Iglesia de San Esteban en Cuéllar (Segovia).
Estos documentos son muy antiguos, datan de entre 1484 y 1544. Doce de ellos son anteriores al año 1501, lo que los convierte en incunables. La mayoría de estas bulas eran desconocidas hasta su descubrimiento, y muchas son ejemplares únicos.
El conjunto de bulas de Cuéllar es considerado uno de los más importantes de Castilla y León. Destaca por su gran cantidad, la variedad de temas que tratan, su amplio periodo de tiempo y el hecho de que pertenecieron a una misma familia.
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¿Cómo se descubrieron las bulas de Isabel de Zuazo?
Las bulas fueron encontradas durante los trabajos de restauración de la Iglesia de San Esteban. Esto ocurrió en el año 2009, gracias a la Fundación de Patrimonio Histórico de Castilla y León. En 2011, pasaron a formar parte de la colección del Museo de Segovia.
¿Dónde se encontraron exactamente?
Los documentos se hallaron en el primer sepulcro del lado del Evangelio. Este sepulcro pertenecía a Isabel de Zuazo, quien era de Olmedo. Su esposo, Martín López de Córdoba Hinestrosa, fue un importante regidor de Cuéllar a finales del siglo XV. También fue maestresala del rey Enrique I.
Isabel fue enterrada con un paquete de estas bulas de indulgencias. Los documentos estaban junto a su cuerpo, envueltos en su sudario. Se conservaron tan bien porque Isabel quiso ser enterrada con ellos. Además, las condiciones del sepulcro ayudaron a que su cuerpo se momificara parcialmente de forma natural.
De los adultos encontrados, solo quedan los esqueletos. Sin embargo, los cinco niños hallados en el sepulcro están parcialmente momificados de forma natural. Los investigadores no encontraron pruebas de que se usaran métodos artificiales para momificar. La presencia de cal y las condiciones del entierro contribuyeron a su buena conservación.
¿Qué tipo de bulas se encontraron?
Se encontraron 66 bulas en Cuéllar. Dos de ellas son de pergamino, las más antiguas. El resto están hechas de papel. Treinta y cuatro bulas se encuentran en buen estado. Las demás son fragmentos. Como ya se mencionó, la mayoría eran desconocidas y muchas son ejemplares únicos.
La importancia de las bulas incunables y post-incunables
Este hallazgo es muy valioso porque incluye 12 bulas incunables. Estas pertenecen a 4 ediciones diferentes. La más antigua es una bula de Cruzada de 1484, una de las primeras impresas. También hay una de 1492 y ediciones de 1498 para la catedral de Segovia. Todas estas eran desconocidas hasta este descubrimiento.
Además, hay 15 ediciones post-incunables (impresas entre 1501 y 1520). De estas, se encontraron 23 ejemplares, muchos de ellos también desconocidos. Finalmente, hay 25 ediciones con 31 ejemplares que datan de entre 1521 y 1544. Estas últimas muestran una gran variedad de bulas, y muchas son las únicas conocidas.
¿Para qué servían estas bulas?
Las bulas tenían diferentes propósitos:
- Bulas de Cruzada (25): Dos de ellas estaban destinadas a la Guerra de Granada.
- Para instituciones religiosas: Catedral de Segovia (13), Monasterio de Montserrat (8), San Pedro de Roma (6), Hospital de Santiago de Compostela (5), Monasterio de Santo Domingo de Vitoria (2) y Monasterio de Santa María de Cenarruza (1).
- Para órdenes y cofradías: Orden de la Santísima Trinidad (3) y Cofradía del Corpus Christi (1).
¿Cuál es el contexto histórico de estas bulas?
Las primeras bulas de Cuéllar se relacionan con la llegada de la imprenta a Segovia y a España. Poco antes de que se imprimiera la bula más antigua, se realizó el primer impreso en España. Fue el Sinodal de Aguilafuente (1472), creado en el taller segoviano de Juan Párix.
Poco después, en la primavera de 1473, se imprimió una bula de cruzada contra los turcos. Esta bula fue anunciada en Segovia por el cardenal Rodrigo de Borja. No se sabe quién la imprimió ni dónde, ya que sus tipos góticos no se usaron en ningún otro impreso. Se conocen bulas para personas vivas y para difuntos. Los únicos ejemplares que se conservan se encontraron en la encuadernación de dos libros antiguos de la catedral de Segovia.
¿Cómo se obtenían estas bulas?
Isabel de Zuazo obtuvo su primera bula en 1484. Le costó 6 reales, y es probable que la comprara cuando era niña.
No se sabe la fecha exacta de su matrimonio con Martín. Tuvieron seis hijos: Francisca, Ana (ambas obtuvieron bulas para la catedral de Segovia en 1498), María y Juana (que fueron monjas), Diego (quien heredó los bienes de su padre) y Beltrán. Isabel siguió comprando bulas al menos hasta 1544. Se cree que falleció ese mismo año o al siguiente.
Isabel adquirió bulas durante un total de sesenta años. Este dato sugiere que vivió entre 70 y 75 años.
Martín, su esposo, fue regidor de Cuéllar desde al menos 1495. En 1498, compró bulas para sus abuelos, su padre y una tía. En 1503, participó en la guerra contra Francia en Salses, junto al II Duque de Alburquerque, Francisco Fernández de la Cueva. Martín hizo su testamento el 14 de enero de 1523 y falleció alrededor de 1526.