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Necrópolis de la judería de Valladolid para niños

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La necrópolis de la judería de Valladolid es un antiguo cementerio judío que se encuentra en el Paseo del Campo Grande de la ciudad de Valladolid, en España. Este paseo es una zona amplia que va desde la plaza de Zorrilla hasta la plaza de Colón, y corre junto a la verja del parque del Campo Grande y la Acera de Recoletos.

Durante muchos años, se sospechó que en este lugar podría haber estado el cementerio de la comunidad judía de Valladolid. Sin embargo, no se realizaron investigaciones a fondo hasta el año 2002. En ese momento, el Ayuntamiento comenzó unas obras en la zona. Los trabajos fueron supervisados por arqueólogos, lo que permitió descubrir este antiguo cementerio judío. A partir de este hallazgo, se investigó más a fondo y se ampliaron las excavaciones.

Historia de la comunidad judía en Valladolid

El término "judería" se refiere al conjunto de edificios, calles, casas, tiendas, escuelas y sinagogas donde vivía una comunidad judía. A veces, estas comunidades estaban rodeadas por una cerca, o podían vivir mezcladas con el resto de la ciudad. Cuando varias juderías se unían para organizarse, se les llamaba "aljama".

En Valladolid, hubo dos juderías importantes.

La primera judería: convivencia y cambios

La judería más antigua estaba dentro de las murallas de la ciudad, al suroeste, cerca del antiguo alcázar (una fortaleza). Durante la Edad Media, la convivencia entre judíos y cristianos fue bastante buena, hasta que en el siglo XV la situación empezó a cambiar. En esta primera época, los judíos no estaban obligados a vivir separados o en barrios cerrados. Ocupaban calles como la Cal del ilustre rey (hoy calle del General Almirante) y la Cal de la Rúa (hoy calle de Especería).

Esta comunidad tenía cerca de ocho sinagogas, siendo la principal la que estaba cerca del alcázar. Los judíos de Valladolid trabajaban en muchos oficios, como plateros, sastres, carniceros, bordadores, zapateros y barberos.

La primera judería se vio afectada por los conflictos entre el rey Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique II de Castilla. La guerra que se desató no les fue favorable, ya que el rey Pedro, quien los protegía, fue el perdedor. Debido a estas revueltas y a una campaña contra los judíos, liderada por Enrique de Trastámara y por Vicente Ferrer, los judíos que quedaron en Valladolid se mudaron el 2 de enero de 1412.

La segunda judería: un nuevo comienzo

Los judíos se trasladaron al barrio del Puente Mayor. Para poder establecerse allí, pidieron a los monjes dominicos del monasterio de San Pablo (que estaba cerca del barrio) que les alquilaran una parte de su gran huerta. Así nacieron calles como Sinagoga, Lecheras, Tahona, Moral, Espejo, Bodegones, plazuela de los Ciegos, de Carranza y del Pozo. Muchas de estas calles todavía existen hoy, aunque algunas han cambiado de nombre.

Según los estudios del historiador Bartolomé Bennassar, esta nueva judería tenía treinta y seis casas, calles estrechas y pequeños patios. A diferencia de la primera, esta vez sí estaba rodeada por una cerca.

A pesar de las leyes y prohibiciones, los judíos continuaron con sus oficios y mantuvieron contacto con la población cristiana. Sin embargo, su vida tranquila terminó de repente el 31 de marzo de 1492, con el Decreto de expulsión que obligaba a todos los judíos del reino a convertirse o marcharse.

Aquellos que habían vivido en este nuevo barrio desde 1412 tuvieron que vender sus casas y abandonar Valladolid. Dejaron atrás muchas de sus pertenencias y, lo más importante, a sus seres queridos enterrados en el cementerio "cerca de la Puerta del Campo". El terreno del cementerio fue subastado y vendido por 25.000 maravedís. Después, el recuerdo de este cementerio desapareció por completo de la memoria de la gente. Los judíos tenían una costumbre llamada damnatio memoriae para sus cementerios, que significaba que el espacio debía usarse para cualquier actividad que no recordara que allí había habido un cementerio.

Con el tiempo, y no por recordar el cementerio, sino por obras públicas necesarias, se encontraron algunas tumbas. Sin embargo, no se les dio mucha importancia ni se estudiaron a fondo. A finales del siglo XVIII, al cavar hoyos para plantar árboles, se descubrieron algunas tumbas que se atribuyeron erróneamente a un asentamiento romano. Este error histórico no se corrigió hasta los hallazgos del año 2002.

La comunidad judía también tenía otro cementerio llamado honsario de la Puente, que se vendió por 11.500 maravedís.

¿Cómo eran los enterramientos judíos?

No hay muchos estudios arqueológicos sobre los cementerios judíos en España. Se sabe que sus costumbres de entierro, ritos y tradiciones aconsejaban que el cuerpo estuviera en contacto directo con la tierra para facilitar su descomposición. Sin embargo, los descubrimientos en Valladolid han demostrado que no siempre se seguía esta regla al pie de la letra, ya que se encontraron muchos ataúdes, como en un cementerio cristiano. Esto se debe a que, en muchos casos, algunos miembros de la comunidad se adaptaban a las costumbres locales sin que esto significara desobedecer su religión. Entendían que ciertos ritos respondían a sentimientos o razones prácticas, pero no eran tan esenciales como, por ejemplo, la orden de no trabajar en sábado, a la que sí se habrían resistido si las autoridades cristianas hubieran intentado obligarles.

En cuanto a la posición del cuerpo, la costumbre era enterrarlo boca arriba (decúbito supino) con los brazos y las piernas extendidas. Los enterramientos no solían incluir muchos objetos personales, solo a veces algún adorno como anillos, pendientes o collares.

Arqueología y excavaciones en 2002

En 2002, el Ayuntamiento de Valladolid inició reformas en el Paseo Central del Campo Grande y la zona cercana de la Acera de Recoletos.

Aunque se sospechaba que el subsuelo de esta gran área podía guardar secretos, no había documentos escritos directos que lo confirmaran. Solo un apunte de la historiadora Adeline Rucquoi, quien encontró un documento en la Biblioteca Nacional de Madrid. Este documento mencionaba brevemente que el cementerio judío estaba al sur de la ciudad, cerca de la Puerta del Campo, y que sus terrenos fueron subastados y vendidos por 25.000 maravedís.

Una vez que comenzaron las obras y se encontraron varias tumbas de gran valor histórico, el Ayuntamiento y la Consejería de Educación y Cultura trabajaron juntos para supervisar los trabajos con métodos arqueológicos. Un estudio del Departamento de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid mostró que los huesos estaban muy bien conservados, excepto los de niños, que presentaban una ligera desmineralización. Cada esqueleto tenía su propio espacio de entierro, salvo en dos lugares donde se encontraron huesos de adultos y niños mezclados con huesos de animales. Los objetos encontrados dentro de las tumbas eran escasos y se han datado entre los siglos XII y XIV.

Métodos de estudio

Se analizó el pH del terreno, que al ser alcalino, ayudó a la buena conservación de los huesos. Los esqueletos se estudiaron uno por uno y se hizo un inventario de los huesos. Luego, se determinó la edad, el sexo y la altura de las personas, usando tablas y criterios científicos de expertos como Trotter y Gleser (1958), Douglas H. Ubelaker (1978), y Shelley R. Saunders, Robert D. Hoppa y Rebecca Southern (1993).

Galería de imágenes

Véase también

  • Judería de Valladolid
  • Campo Grande de Valladolid
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