José Domingo Quílez para niños
Datos para niños José Domingo Quílez |
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| Información personal | ||
| Nacimiento | 6 de abril de 1903 Calatayud (España) |
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| Fallecimiento | 23 de abril de 1939 Toulouse (Francia) |
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| Nacionalidad | Española | |
José Domingo Quílez (nacido en Calatayud el 6 de abril de 1903 y fallecido en Toulouse el 23 de abril de 1939) fue un importante científico español. Se destacó como físico, meteorólogo, profesor universitario e investigador. Fue un gran defensor de la II República y realizó importantes contribuciones en el estudio del clima y la atmósfera. También ayudó a difundir conocimientos sobre la física de partículas y la astrofísica. Debido a los cambios políticos en España, tuvo que dejar el país y falleció pocos meses después.
Contenido
¿Quién fue José Domingo Quílez?
José Domingo Quílez nació en Calatayud, una ciudad de Zaragoza, el 6 de abril de 1903. Desde joven mostró interés por la ciencia.
Sus primeros pasos en la meteorología
A los dieciocho años, justo después de terminar el bachillerato, José Domingo Quílez ingresó en el Servicio Meteorológico Español en 1921. Trabajó en varios observatorios, como el de Madrid, el de Granada (en el Aeródromo de Armilla) y el del Ebro.
Mientras trabajaba, también estudió en la universidad. Cursó los primeros años en la Universidad de Granada y luego continuó en la Universidad de Zaragoza. Allí obtuvo su título de Licenciado en Ciencias Físicas en 1926.
Su investigación y tesis doctoral
En marzo de 1932, José Domingo Quílez defendió su tesis doctoral en la Universidad de Madrid. Su trabajo se tituló "La turbulencia atmosférica y la evaporación de las grandes masas de agua". Este tema era muy importante para España, ya que el agua almacenada en embalses es un recurso valioso.
Profesor universitario y compromiso con la ciencia
En abril de 1933, José Domingo Quílez consiguió una plaza como profesor de Física Teórica y Experimental en la Universidad de Sevilla. Un mes después, se unió a la Universidad de Granada.
Desde su llegada a Granada, con solo treinta años, Domingo Quílez se dedicó a modernizar la universidad. Apoyó muchos proyectos y fue nombrado secretario de la Facultad de Ciencias. También promovió la creación de un laboratorio de investigación.
Publicó once artículos sobre meteorología en revistas científicas. También escribió sobre el desplazamiento al rojo de las galaxias y los "Últimos descubrimientos de la Física".
Dio una conferencia importante en la apertura del curso académico 1934-1935, titulada "Estructura, Expansión y Evolución del Universo". Incluso publicó un libro con el mismo nombre para el público en general. Quílez animaba a que se enseñara la "nueva física" en las aulas, la que estudia tanto lo muy pequeño como lo muy grande.
Desafíos y exilio
José Domingo Quílez también tuvo un fuerte compromiso social. Debido a la situación política en España, enfrentó dificultades. En julio de 1936, mientras estaba fuera de Granada con su familia, fue declarado "elemento peligroso" por las nuevas autoridades. Como resultado, fue despedido de su puesto en la Universidad de Granada y del Servicio Meteorológico Español. También se le prohibió ocupar cargos importantes en instituciones educativas y culturales. Además, todos sus bienes fueron confiscados.
A pesar de estas dificultades, en 1937, José Domingo Quílez se unió como profesor a la Universidad Autónoma de Barcelona. En febrero de 1938, su nombre apareció en una lista oficial de profesores que podían volver a sus puestos.
Estuvo en Barcelona hasta que la ciudad fue tomada. Junto con otros profesores, firmó un artículo en el periódico La Vanguardia en enero de 1939. En él, pedían apoyo internacional debido a los ataques aéreos que sufría la universidad. Escribieron: "Denunciamos el último crimen cometido contra la cultura en nuestro país... Os pedimos que hagáis pesar en el mundo vuestra autoridad moral para que crímenes así no se repitan. Nosotros, fieles al deber, continuaremos nuestra obra."
José Domingo Quílez falleció en Toulouse, Francia, el 23 de abril de 1939, a causa de una enfermedad. Fue enterrado allí al día siguiente. Su viuda, Raquel Lion, tuvo que enfrentar una situación difícil y defender el buen nombre de su esposo ante las autoridades, destacando que era un hombre honrado y que su muerte dejó a su familia sin recursos.
Varios profesores de la Universidad de Granada testificaron a su favor, aunque su familia tuvo que pagar una multa.