Conventillo para niños
Un conventillo es un tipo de vivienda urbana donde varias familias o personas solas alquilaban habitaciones. Es como un gran edificio con muchos cuartos pequeños. La palabra "conventillo" viene de "convento", porque a veces se parecían a los edificios grandes de los conventos.
En estos lugares, los servicios como los baños y, a veces, el comedor, eran compartidos por todos los que vivían allí. Los conventillos fueron muy comunes en países como Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, especialmente cuando llegaron muchos inmigrantes. A menudo, eran casas grandes o pequeños hoteles que se adaptaron para que vivieran muchas personas.
Contenido
¿Qué es un Conventillo?
Un conventillo es una vivienda colectiva, también conocida como inquilinato. En ella, una familia o un grupo de personas alquilaban uno o varios cuartos. Los espacios comunes, como los baños, eran compartidos por todos los inquilinos.
Muchas veces, los conventillos eran casas antiguas que se usaban de otra manera. Solían tener problemas de higiene porque vivían muchas personas en un espacio pequeño. Generalmente, estaban organizados alrededor de uno o varios patios centrales, con habitaciones a los lados. Las paredes y los techos a menudo eran de chapas metálicas.
En 1874, en Buenos Aires, se sabía que los dueños de los conventillos ganaban mucho dinero con ellos. Hacia 1880, en Buenos Aires había 1770 conventillos en 14 barrios. En total, alojaban a más de 50.000 personas, lo que era una quinta parte de la población de la ciudad en ese momento.
Nombres Diferentes en el Mundo
Los conventillos tienen nombres distintos en otros lugares:
- En México, se les conoce como vecindades.
- En Nicaragua, son cuarterías, aunque cada cuarto tiene su propia cocina y comedor, pero la lavandería y los baños son compartidos.
- En Perú, se les llama quintas o callejones.
- En Brasil, son los cortijos o casas de acomodo.
- En Puerto Rico, se les dice caseríos.
- En El Salvador, se conocen como mesones.
- En Cuba y en Canarias (España), se les llama ciudadelas o solares.
- En España, también se denominan corralas, corrales o casas de vecinos.
La Historia de los Conventillos
En Argentina y Uruguay, los conventillos fueron el primer hogar para muchos inmigrantes que llegaron de Europa. En ellos, se mezclaban personas de diferentes idiomas y países, como italianos, españoles, franceses, judíos y árabes.
Estos lugares fueron muy importantes para el nacimiento de la cultura popular. Por ejemplo, el tango y los sainetes (obras de teatro cortas y divertidas) nacieron y se desarrollaron en este ambiente. Algunas obras famosas que muestran la vida en los conventillos son:
- Tu cuna fue un conventillo (1920)
- El conventillo de la Paloma (1929)
Conventillos Famosos y su Legado
El El conventillo de la Paloma todavía existe en el barrio de Villa Crespo, en la ciudad de Buenos Aires. Fue construido especialmente para los trabajadores de una fábrica de zapatos.
En Montevideo, Uruguay, fue muy conocido el Conventillo Mediomundo. Estaba en una esquina clásica y fue un lugar clave para la cultura afro-uruguaya y el candombe (un tipo de música y danza). Fue construido en 1885 y demolido en 1978. Este conventillo fue usado para filmar escenas de películas argentinas como Fantoche y Viva la vida.
En Chile, el escritor José Santos González Vera vivió en un conventillo y contó sus experiencias en su libro Vidas mínimas. Con este libro, ganó el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1950.
¿Cómo eran los Conventillos por Dentro?
Los conventillos a menudo eran estructuras que se adaptaban rápidamente debido a la gran llegada de inmigrantes. Generalmente, tenían un patio central rodeado por filas de habitaciones en la planta baja y, a veces, en uno o dos pisos superiores.
Cada habitación tenía una puerta que daba al patio central. Algunas habitaciones no tenían ventanas, lo que significaba que no entraba mucha luz. En estas habitaciones, a veces vivían una o incluso dos familias, separadas solo por una cortina. Esta forma de vivir, con muchas personas en un espacio pequeño, hizo que enfermedades como la fiebre amarilla se extendieran rápidamente en 1871.
Los baños eran pocos y el acceso a agua potable era limitado hasta 1880. Las construcciones solían ser de madera y chapas de metal (como el cinc), lo que hacía que los incendios fueran fáciles de iniciar y propagar.
En algunos barrios cercanos al río, como La Boca en Buenos Aires, los conventillos se construían sobre pilotes de madera para protegerse de las inundaciones. La pintura colorida que los caracteriza venía de los restos de pintura que se usaban para los barcos.
Véase también
- Conventillo Mediomundo
- Primeros pilotes