Población El Barrero para niños
La Población El Barrero es un barrio que se encuentra en la comuna de Huechuraba, en Chile. Fue fundada en el año 1950 al pie de los cerros que rodean la comuna por el norte. Está ubicada en la parte más al este de la comuna, cerca de Ciudad Empresarial y del sector La Pirámide. La mayoría de sus habitantes pertenecen a familias de nivel económico medio. Su nombre, "El Barrero", viene de la gran cantidad de barro que se formaba cuando llovía mucho, en la época en que las primeras familias se establecieron allí.
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Historia de la Población El Barrero
Históricamente, la gran extensión de terreno al norte de la Avenida Américo Vespucio se usaba para cultivar uvas (vitivinicultura) y para la agricultura. Toda esta zona se conocía como Viña Conchalí y era propiedad de don Pedro Aguirre Cerda, quien fue presidente de Chile. Con el tiempo, estas tierras pasaron a ser de otros dueños y cambiaron de nombre, hasta que se convirtieron en los distintos barrios que forman hoy la comuna de Huechuraba.
¿Cómo se fundó El Barrero?
La historia específica de El Barrero comenzó a finales de los años 40 y principios de los 50. En ese tiempo, varias familias buscaron un lugar para vivir y se establecieron en la parte este de la comuna. Después de varios procesos para legalizar estos terrenos, impulsados por grupos de vecinos que buscaban un lugar para vivir, la población se fundó oficialmente en 1950. Fue el tercer barrio en establecerse en la comuna de Huechuraba.
Patrimonio Cultural de El Barrero
Las Bordadoras Artesanales de Huechuraba
En el año 1944, llegaron a la Población El Barrero (que en ese entonces se llamaba Conchalí) unas mujeres de la comuna de Vitacura. Ellas ofrecieron a las dueñas de casa enseñarles técnicas de costura y bordado, con la idea de que pudieran tener un trabajo. Muchas mujeres aceptaron la propuesta, ya que significaba una forma de ganar dinero para sus familias, especialmente cuando sus esposos no tenían empleo. Incluso, algunos esposos también aprendieron a bordar junto a sus esposas.
Esta colaboración entre las mujeres de Vitacura y las pobladoras se fue organizando y se convirtió en los famosos Talleres de Conchalí, que hoy se conocen como Bordadoras de Huechuraba. Muchos de estos talleres funcionaban en las propias casas de las pobladoras. Todos los trabajos que hacían se entregaban en la Junta de Vecinos, donde recibían su pago.
Al principio, las bordadoras hacían diseños que las mujeres que impulsaron la iniciativa traían de otros países, como alfombras con modelos de Brasil. Como sus productos tuvieron mucho éxito, ampliaron y organizaron la producción. Empezaron a crear acolchados, ropa de cama, bordados, tejidos a croché y, sobre todo, vestidos de niñas bordados con una técnica antigua llamada punto smock. Estos diseños eran únicos, hechos a mano, y llegaron a ser exportados a países como Noruega, Dinamarca, España, Francia, Estados Unidos y Argentina. Incluso, se dice que los hijos de la Princesa Diana de Gales usaron estas prendas cuando eran pequeños. En Chile, señoras de familias importantes de barrios acomodados venían a la Población El Barrero para encargar y comprar estos textiles.
Con el paso de los años, las pobladoras se convirtieron en pequeñas empresarias independientes. Muchas formaron negocios familiares con mucho prestigio. Era común ver a las mujeres bordando sentadas afuera de sus casas o pidiendo ayuda a sus vecinas cuando tenían mucho trabajo.
Hoy en día, es menos frecuente ver autos de personas de alta sociedad buscando estos trabajos en las calles de El Barrero. Sin embargo, la tradición se mantiene gracias a algunas pobladoras que han formado la Fundación de Bordadoras Tradicionales de Huechuraba. Esta fundación cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Huechuraba, pero cada bordadora produce y vende sus creaciones de forma independiente.