Diego de Alba para niños
Diego de Alba fue un importante político castellano que vivió en el siglo XV. Nació en Alba de Tormes y se hizo conocido por su trabajo en la villa de Cuéllar, en la provincia de Segovia.
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¿Quién fue Diego de Alba?
Diego de Alba fue un hombre dedicado a la política y la administración en la Castilla del siglo XV. Ocupó cargos importantes como alcalde y corregidor en Cuéllar. Un corregidor era como un representante del rey en una ciudad o villa, encargado de la justicia y el gobierno local.
Los primeros años de Diego de Alba
Diego de Alba llegó a Cuéllar alrededor del año 1456. En ese momento, era un bachiller (un título académico de la época) y comenzó a trabajar al servicio de Beltrán de la Cueva, el primer duque de Alburquerque y señor de Cuéllar. Su primer cargo fue el de alcalde.
Su carrera como corregidor
Con el tiempo, Diego de Alba obtuvo el título de licenciado y ascendió al puesto de corregidor. Ocupó este cargo en Cuéllar durante muchos años, al menos entre 1484 y 1498. Gracias a sus cargos, obtuvo beneficios económicos y también realizó negocios con algunas personas de la villa, como Yucé Gago. Con una buena posición económica, incluso fundó una capilla en el monasterio de la Armedilla, cerca de Cuéllar.
El proceso judicial de Diego de Alba
Debido a sus importantes cargos como alcalde y corregidor, Diego de Alba se ganó algunos enemigos en Cuéllar. Estas personas buscaron vengarse de él y lo acusaron falsamente ante un tribunal especial de la época, conocido como la Inquisición.
Las acusaciones y la defensa
El proceso contra Diego de Alba comenzó en 1488, cuando ya era un hombre mayor. Sus enemigos lo acusaron de haber seguido costumbres de otra religión en secreto. Entre las acusaciones, decían que había asistido a la sinagoga de Cuéllar para escuchar a un rabino llamado Abraham Simuel, a quien supuestamente protegía, y que había participado en la celebración de una fiesta religiosa. También lo acusaron de despreciar la misa y de compartir mesa con personas de otra fe. Además, afirmaban que desde su llegada a Cuéllar, el número de familias de otra fe había aumentado mucho debido al trato especial que él les daba.
Diego de Alba contó con una sólida defensa, formada por varios abogados, incluyendo a su propio hijo, Antonio de Alba. Ellos lograron demostrar que las acusaciones eran falsas y que provenían de personas con las que el corregidor había tenido problemas durante su tiempo en el cargo.
La absolución de Diego de Alba
Finalmente, el 11 de julio de 1498, el tribunal de la Inquisición lo declaró inocente de todas las acusaciones. Diego de Alba fue absuelto y pudo continuar con su trabajo como corregidor en Cuéllar.